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Un año ha transcurrido desde que los sueños del carismático púgil puertorriqueño y una de las jóvenes estrellas en ascenso del boxeo profesional, se vinieron abajo.

El 17 de octubre de 2015 no solamente marcó para siempre la vida de Prichard Colón, un peleador de la cuadra de Al Haymon, sino que también le dio un giro a la vida de sus familiares, amigos y más allegados.

También le recordó al deporte la peligrosidad de recibir golpes sobre un ensogado y lo importante que es el rol de aquellos que trabajan alrededor de él.

Desde aquel fatídico 17 de octubre el alias ‘Digget’ comenzó su batalla más dura fuera del ensogado, la lucha por salir del coma.

Colón, de apenas 24 años, cumple un año desde aquella nefasta noche que lo mantiene encamado en estado de coma y recibiendo asistencia diaria por parte de especialistas, pero muy en especial de sus padres, Nieve Meléndez y Richard Colón, cuyas vidas han cambiado por completo. También las de sus otros dos hijos, Ricardo y Natalie.

Ha sido un año muy duro para una familia que incluso recibió luego la noticia -el 16 de marzo de 2016- de que el Departamento Regulador de Profesiones y Ocupaciones (DPOR) del estado de Virginia, exoneró de cualquier responsabilidad tanto al rival de Colón -Terrel Williams-, como al doctor y al referí del combate.

Williams, un reincidente en este tipo de acción sobre el cuadrilátero, golpeó en múltiples ocasiones ilegalmente a Colón detrás de la cabeza durante el pleito que ambos enfrentaron en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia.

Sus reclamos no fueron escuchados por el tercer hombre, Joe Cooper, y mucho menos por el médico de turno, Richard Ashby. La pelea concluyó por descalificación, ya que la esquina del boricua le había quitado un guante entendiendo que ya había culminado el choque, aunque se trataba realmente de la finalización del noveno asalto.

Luego del revés y de camino al camerino, Colón sufrió un episodio de vómitos que concluyó con un desmayo, que motivó su traslado al hospital Innova Fairfax de Virginia, en donde fue operado por un severo sangrado cerebral.

LA NUEVA REALIDAD

Para cuidar a Prichard, Nieve y Richard han tenido que ajustar sus vidas. Nieve, por ejemplo, dejó su trabajo como empresaria. En el caso de Richard, ha estado inmerso en medio de un proceso de venta de sus bienes en Puerto Rico para poder estar más cerca de su hijo y brindar mayor tiempo de apoyo a su exesposa.

“Esto nos ha cambiado la vida en general. Su mamá tuvo que dejar su trabajo para dedicarse a Prichard y yo he tenido que vender mis cosas para poder mudarme y estar un poco más cerca de él”, expresó un apesadumbrado Richard Colón.

Hoy, un año y un día después del lamentable suceso, la familia de Prichard no pierde la esperanza de verlo despertar.

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