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Era el juego más importante del año para los Cachorros. Tenían que ganarlo antes de volver a encontrarse con el mortificante zurdo Clayton Kershaw. No podían quedar 2-3 en la serie porque eso equivalía casi a morir aún trasladándose a Chicago. Y los Cachorros lo lograron. Triunfaron 8-4 con el picheo sereno de Jon Lester, el jonrón de Addison Russell con un compañero circulando, y la arremetida de cinco carreras en el octavo episodio, culminada por el doble de Javier Báez con las bases llenas. En ese momento, en todo Chicago, se escuchó el grito de ¡Fuera fantasmas! recordando a la famosa cabra de 1945.

La intriga del partido comenzó a ser despejada en el sexto cuando el jonrón de dos carreras de Russell después de un hit de Báez, adelantó a los Cachorros 3-1, y la explosión del octavo hundió a la multitud en las tribunas, aplastada por ese 8-1, recortado por la segunda carrera de los Dodgers en el octavo, y el agregado de dos en el noveno contra Chapman, pero sin hacer sonar alarmas. Ver a otro bullpen en ruinas fue algo estrujante.

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Otro equipo no funcionó

Llamó la atención los cambios aplicados por el mánager de los Dodgers Dave Roberts en este quinto juego, después de la aparatosa derrota por 10-2 la noche anterior. Enrique Hernández apareció en segunda por Chase Utley bateando primero, Corey Seager fue empujado a la tercera posición, y detrás, bateando de cuarto, se le abrió espacio al receptor panameño Carlos Ruiz; el guardabosques Howie Kendrick alcanzó la titularidad, en tanto Adrián González fue instalado como sexto en la alineación, y el cubano Yasiel Puig, se acomodó en el jardín derecho, con Pederson desplazado al octavo turno. Era otro equipo, pero no funcionó.  Russell pegó un jonrón para dar ventaja a los Cubs

¡Qué facilidad de los Cachorros para tomar ventaja de 1-0 en el inicio del juego! Hit abridor de Dexter Fowler, y después de un out, doblete impulsador de Anthony Rizzo contra el japonés Kenta Maeda. La base por bolas a Zobrist, hizo temer por la permanencia de Maeda en la colina de los infartos, pero los ponches consecutivos a Javier Báez y Jason Heyward, lo galvanizaron, y sujetó a los Cachorros en los innings 2 y 3, antes de atravesar dificultades y resolverlas en el cuarto episodio, cuando Báez le abrió con doble y golpeó a Heyward. El derecho japonés sacó dos outs ponchando a Russell y dominando a Ross, pero fue extrañamente retirado para traer a Josh Fields contra el pícher Jon Lester, quien falló bateando hacia el jardín izquierdo. Un cero necesario y bien dibujado.

Blanton otra vez herido 

El zurdo de los Cachorros, ganador de 19 juegos, boleó al lead off  Enrique Hernández en el cierre del primer inning y fue golpeado por cohete del probable Novato del Año en la Liga Nacional, Corey Seager. Con un out y dos circulando, fallaron Carlos Ruiz y Howie Kendrick y Lester mostró su brazo en alto. Hit y robo discutible de Turner en el tercero fabricaron una amenaza con dos outs, pero el explosivo Seager se ponchó. Los Dodgers empataron 1-1 en el cuarto por doble de Hendrick, robo de tercera y un difícil roletazo de Adrián que se le escapó al inseguro Rizzo en la inicial. Lester se enderezó rápido y colgó dos ceros manteniendo la intriga flotando encima de los dos dogouts.

Joe Blanton, el cuarto brazo de los Dodgers, fue víctima en el sexto de hit y robo de Javier Báez, y el jonrón de Addison Russell encima del muro del jardín central. De pronto, los Cachorros que tantas dificultades tienen para producir, ofrecían una demostración de efectividad para adelantarse 3-1. Un doble del cácher Ross abrió otra posibilidad, pero Blanton resolvió, aunque el daño estaba hecho. Y en el octavo, el caos. Un error del relevista Pedro Báez botando una pelota en primera haciendo una asistencia, permitió el embase de Russell. Hit de Ross, sacrificio, infield hit de Bryant, boleto a Zobrist y el doble limpia bases de Báez, sepultaron a los Dodgers en el quinto juego, obviando los intentos de resurgimiento en el octavo y el noveno. El revés por 8-4, obliga al equipo de Dave Roberts a ganar dos seguidos para sobrevivir. ¿Podrán hacerlo Kershaw y Rich Hill? Es lo que provoca expectación.

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