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No hubo milagro, pero los Indios se aproximaron. Parecían amortajados, pero reaccionaron ruidosamente y saliendo del agujero en el que habían ocultado sus bates, hicieron tambalearse a los victoriosos Dantos golpeándolos con hit y jonrón, borrando un no hitter y recortando espectacularmente ese 3-0 adverso, convirtiéndolo en un 3-2 angustioso, que Henry Córdoba inmovilizó con un fulminante cierre de juego. Con ventaja de 3-1 en la serie, los Dantos van tras el banderín esta tarde. 

Hay silencios estrujantes, como el de la construcción de un no hitter. En una noche lluviosa, se puede escuchar una gota caer o el zumbido de un zancudo. Todo parece macabro para el equipo sumergido en la inutilidad de su bateo, sin hit y sin aliento, como el Bóer que vimos a lo largo de ocho entradas. De pronto, con la pizarra en contra de la tribu 0-3 y solo tres outs pendientes en el inicio del noveno, el no hitter que los brazos de Jorge Bucardo y Samuel Estrada estaban tejiendo, fue destrozado por el hit abridor de Juan Carlos Urbina y el jonrón inmediato disparado por Janior Montes. Un parpadeo y el juego estaba en peligro. Fue entonces que entró Henry Córdoba para ponchar consecutivamente a Dávila, Pavón      --provocador de una polvareda protestando el último strike-- y Zeledón, esfumando el suspenso. La victoria de los Dantos por 3-2, empujó a los Indios a la orilla de la fosa, y su funeral podría ser hoy

Un duelo de ceros

Después de ver solo ceros danzando bajo la lluvia durante cinco entradas, los Dantos se adelantaron 1-0 en el cierre del sexto sacándole provecho al boleto otorgado por Marín al emergente Carlos Pérez sin out. Se sacrificó Darrel Walter y con la amenaza de quiebre en segunda, el mánager indio, Tiffer decidió bolear a Ofilio en busca de facilitar un out forzado y mantener abierta la posibilidad del doble play. Una buena idea, pero finalmente un error de 

cálculo. Hit al centro del oportuno Juan Oviedo, impulsó a Pérez con la ansiada primera carrera del juego, desequilibrando la pizarra.

Aún sin disparar hit, el Boer fabricó una gran opción en el quinto cuando Pavón fue boleado como primer bateador y llegó safe a segunda con un machucón de Sandy en jugada de sacrificio. Súbitamente, Bucardo se encontró tratando de cabalgar sobre la dificultad de dos a bordo sin out. Sin embargo, la presencia frente al plato de Bismarck Rivera, el más discreto bateador de los Indios, no representaba una pausa para el abridor de los Dantos al estar dibujado en pantalla el toque de sacrificio. La falla de esa maniobra al ser out forzado Pavón en tercera, fortaleció a Bucardo quien hizo batear para doble play a Javier Robles por tercera. 

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Amenazan sin concretar

En el séptimo, perdiendo 1-0, los Indios volvieron a presionar con boleto a Montes, sacrificio de Dávila y otra base por bolas a Pavón. Antes de salir de escena por 100 lanzamientos, Bucardo ponchó al emergente Mario Pasos, y Samuel Estrada, continuó el no hitter dominando a Bismarck Rivera. Enmudecido, desarmado, el Bóer fue estrangulado por Estrada en el octavo con otro cero, antes que los Dantos estiraran la ventaja 2-0 en el cierre, con hit de Ofilio, un error en tiro y el cohete impulsador de Ronald Garth. El equipo militar no se detuvo y llenó las bases contra Braulio Silva, entrando a las brasas Roberto Artola, quien con un wild, posibilitó la tercera carrera de los Dantos. Solo quedaba pendiente la posibilidad del no hitter, pero Urbina y Montes la hicieron añicos con sus estacazos fabricando dos carreras, siendo necesario recurrir al látigo de Córdoba, para evitar algo milagroso. Finalmente, el marcador fue 3-2 con los Dantos proyectándose hacia el título.

2:00 de la tarde se realizará el quinto juego de la final en el Estadio Nacional Denis Martínez.

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