Luis Núñez Salmerón
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A veces hay atletas que no tienen la menor idea del impacto positivo que han causado en otros aprendices que quieren seguir sus pasos o plantearse como meta superarlos. Quiero mencionar a algunos de ellos como un pequeño tributo. Esto no es un ranking de los mejores, quizá alguno de ellos no alcance en una lista de los mejores 50, pero ellos fueron gente especial que dio todo lo que tuvo en la cancha y me enseñaron mucho. No hay que ser superestrella para ser un ejemplo. 

Quizás el único que alguna vez pudo intuir que influyó en alguien fue mi hermano César Núñez, y fue en mí. Obvio, fue mi entrenador, me enseñó este hermoso deporte. Y por estas mismas razones obvias lo pongo de primero. Pero hay algo que quizás muchos no conocen de él. No fue un gran basquetbolista. No. Pero tuvo la obstinada decisión de serlo y se esforzó como pocos para serlo. Empezó tarde, muy tarde a practicarlo. En realidad, él era un excelente jugador de voleibol. Lo llamaban de los equipos, incluso de la selección pero él estaba decidido a jugar baloncesto. Y lo fue. Fue todo un ejemplo de tenacidad. Me enseñó a jugar voleibol, pero mi historia fue otra.

Gonzalo Salazar. Puede ser un nombre desconocido para  muchos, pero para mí sí fue el primero como deportista. Era común verlo volar en las canchas para recuperar un balón. La forma en la que recuerdo a Chalo es multiplicado en toda la cancha, con una intensidad que he visto pocas veces. Nunca jugué en el mismo equipo con él, pero me gustaba ver cómo levantaba el ánimo de su equipo.

Bernardo Medal. Mi buen amigo. Fue un referente para mí. Era el mejor anotador, un jugador aguerrido y el hombre a vencer. Disciplinado, sereno para jugar, efectivo y sencillo. Todo un reto para plantearse superarlo. Jugamos en el equipo de la UCA desde 1981 a 1983, si no me equivoco. Ganó varios campeonatos de anotación. 

Ángel Sánchez. Siempre tuve la impresión que era un hombre reservado, y efectivamente lo era. Un pívot fuerte y ofensivamente eficiente. Dentro de la cancha era un tipo duro, complicado, alguien difícil de defender, no solo porque era un buen canastero, sino porque también era buen defensa y en esos casos las cosas se complican. Sin embargo, tenía bien clara sus metas como profesional y se fue para Alemania a estudiar. Esas cosas lo hacen pensar a uno y lo motivan. 

Herman Mullins. No tengo nada que decir en este momento sobre el atleta, pero sí sobre el hombre que ha luchado siempre. Aclaro que soy mayor que Herman, pero jugamos muchos años juntos. La única vez que alguien me trabó en la defensa fue al inicio de una serie de semifinal cuando le dieron la tarea de defenderme. Quedé con siete puntos. En la temporada mi promedio era de 27 puntos. Aunque al siguiente juego anoté 26, el daño ya estaba hecho. Herman es una gran persona, es más, es una persona noble.

Clifford Scott. Mi primer contacto con el baloncesto duro, fue jugando contra él. Pero más allá de eso, Clifford creo que siempre me vio como el niño que llegó a la primera división. En una ocasión me propuso ir al centroamericano de campeones como refuerzo de Caminos. Después me dijo que la federación le había dicho que mejor no, porque era demasiado joven. Yo tenía 17 años. Pero después en los 90, vi al mejor Clifford. Era un jugador evolucionado, diferente al impulsivo y desordenado jugador de los 70. Creo que nos estaríamos viendo todavía en el maxibaloncesto. Era de hierro.

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