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¿Cuál ha sido la mejor novela de García Márquez?. Un gran reto sin duda, porque nos coloca al borde del precipicio de la equivocación. ¿Cien años?, ¿El otoño?, ¿Amor en tiempos de cólera?. Eso mismo ocurre cuando intentamos zigzaguear entre múltiples riesgos, buscando como establecer ¿Cuál ha sido la mejor de todas las Series Mundiales?. Siempre es apasionante discutir alrededor de esa pregunta, aún admitiendo lo complicado que es llegar a puntos de coincidencia. Aquí les entregamos en un apretado nudo de recuerdos, las que mas infartos han provocado.

1) Gemelos-Bravos 1991

Hay un detalle que lo dice casi todo: Fue la primera serie en tener cuatro juegos decididos en la última picheada. Consideren la carga de suspenso que eso implica. Previamente, solo se habían visto dos juegos resueltos en el último instante en la misma serie. Agreguen, que fue la primera serie en tener cinco juegos decididos en el último turno al bate de un equipo, superando la marca de de cuatro. Fue además, la primera que presentó un séptimo juego avanzando sin anotaciones a lo largo de nueve entradas, y la segunda con el séptimo juego 1-0.

Si quieren algo más, vimos cinco juegos resueltos por la diferencia de solo una carrera, y por supuesto, como apuntamos, primera -y quizás con el pasar del tiempo, única serie- en tener dos equipos que pasaron del último lugar al primero. Atrapadas como la de Puckett descabezando un batazo de Ron Gant, el engaño a Lonnie Smith, jonrones insospechados encendiendo dramas, ese hit de Gene Larkin, el gran duelo entre Jack Morris y John Smoltz... Cada lanzamiento, cada strike, cada bola, cada inning, cada cosa nos caló profundo en el corazón.

2) Arizona-Yanquis 2001

Fue rompecorazones. Los dos equipos nos mantuvieron balanceándonos en la hamaca de los infartos con resurrecciones increíbles, hasta que finalmente, en el último grito del drama, el cierre del noveno inning del séptimo juego, Luis González con una estocada tan precisa y mortífera como las de Scaramouche, terminó de destrozar el sistema nervioso del as de espadas Mariano Rivera, arrebatándole el título a los Yanquis. 

Fue impresionante ver a esos Yanquis, esquivando milagrosamente el dominio de los “monstruos” Johnson y Schilling, resucitar un par de veces contra viento y marea llevar la serie al séptimo juego, tomando ventaja de 2 por 1 con Rivera en la colina. ¿Se imaginan eso faltando tres outs? Nada que discutir, habitualmente, pero los Cascabeles todavía tenían suficiente veneno para morder el brazo derecho del verdugo, y lo hicieron.

El jonrón de Luis González contra Mike Mussina colocó a los Cascabeles en ruta hacia una clara victoria en el Juego 1, y el jonrón de tres carreras de Matt Williams contra Pettite al día siguiente, le permitió al equipo de Arizona, adelantarse 2-0. Los Yanquis ganaron el tercer juego 2-1 y con dos milagrosas resurrecciones, provocadas por jonrones de Tino Martínez y Scott Brosius, hicieron girar la serie apoderándose de las riendas 3-2. Los Cascabeles se volcaron ferozmente contra los Yanquis para imponerse 15 por 2 en el sexto juego, y con relevo del inagotable Johnson, tres veces pícher ganador, y el batazo de González, se coronaron robando el botín.

3) Rojos-Medias Rojas 1975

¡Que serie señores!. El hit de Joe Morgan, los picheos de Tiant, el relevo de Jim Burton, la gran máquina roja con su fantasioso line-up, y aquellos Medias Rojas impresionantes aún sin Jim Rice, fabricaron infartos en las tribunas. Fue la serie del increíble y estremecedor jonrón de Carlton Fisk en el inning 12 del sexto juego, durante el cual, el mánager de los Rojos, Sparky Anderson, utilizó 8 pícheres; de la atrapada de Fred Lynn que le hubiera gustado realizar a Willie Mays; y del jonrón como emergente bateado por Bernie Carbo con dos a bordo.

Ganaron los Rojos con un dramático hit de Joe Morgan contra Jim Burton en el inicio del noveno inning del séptimo juego, una Serie en la que Luis Tiant logró la blanqueada que tanto había soñado en la primera batalla, ganó la cuarta pero no pudo completar un esfuerzo para tres victorias, en el último y decisivo duelo. En el juego siete, Boston se fue adelante 3-0, pero Tony Pérez conectó un jonrón de dos carreras en el sexto y Pete Rose disparó sencillo y empujó a Ken Griffey en el séptimo para empatarlo. Griffey también anotó la carrera decisiva en el noveno, impulsado por un sencillo de  Joe Morgan con dos outs. Millones quedaron sin uñas, sin aliento, pero tan excitados como Arquímedes cuando salió desnudo del baño.

4) Piratas-Yanquis 1960 Arizona doblegó a los Yanquis de Nueva York en el 2001

Un final de alarido sacado de una novela de ficción. Ese jonrón de Bill Mazeroski parecía estar anunciando el fin del mundo. Aquello fue frenético. Los Piratas se adelantaron 4-0; los Yanquis ripostaron y se encaramaron 7-4; los Piratas anotaron cinco en el cierre de un octavo inning, culminado por jonron de tres carreras de Hall Smith y tomaron ventaja 9-7; los Yanquis empataron 9-9 en la apertura del noveno, y en el cierre, Bill Mazeroski nos hizo cruzar la frontera del asombro conectando su jonrón sobre el segundo lanzamiento de Ralph Terry,  para ganar la serie.

Mientras Mazeroski daba la vuelta al cuadro, los corazones trataban de salir por las gargantas. Una serie tipo David contra Goliat. Las victorias Yanquis fueron 16-3, 10-0, 12-0,  en tanto, los Piratas lograron sus cuatro atravesando terribles dificultades, 6-4, 3-2, 5-2, 10-9. Es difícil, muy difícil,  que ustedes encuentren otra con posibilidad de meterse entre estas cuatro.

Sin embargo 

Hay otras merecedoras de entrar en la discusión: En 1926 los Cardenales saltaron sobre los Yanquis. Babe Ruth y Lou Gehrig vs. Rogers Hornsby y Grover Alexander. ¿Qué les parece? Tres juegos decididos por una carrera, incluyendo al séptimo. Los Cardenales estaban adelante 3-2, cuando con las bases llenas y dos outs, Tony Lazzeri de los Yanquis bateó una pelota a los asientos de foul por unos cuantos pies y luego se ponchó. En el noveno inning del juego siete, Ruth recibió bases por bolas con dos outs para su transferencia número 11 en la serie y luego fue sacado tratando de robar segunda para terminar la serie.

En 1946, los Cardenales con el gran sprint de Enos Slaugther, derrotaron a Boston en 7 juegos. Fue una serie frustrante para Ted Williams y Stan Musial, dos de los más grandes bateadores de todos los tiempos. Williams registró 200 puntos con una empujada y Musial 222 con cuatro remolques. Los Cardenales ganaron el juego siete 4 por 3, después que Slaugther se lanzó al home desde la primera con el doble corto de Harry Walker en el cierre del octavo.

En 1972, los entonces indomables Atléticos de Oakland superaron en 7 juegos a los Rojos. Aunque perdieron al slugger Reggie Jackson por una lesión, los Atléticos contaron con el sorprendente aporte de Gene Tenace, un inadvertido bateador que descargó 4 jonrones y fue el gran factor de produccion. Seis juegos se decidieron por una carrera.

4-2 finalizó la final de la Serie Mundial en 2001.

1972 fue el año en que los Atléticos de Oakland superaron en 7 juegos a los Rojos.

 

 

 

 

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