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Abriéndose paso entre la incredulidad, el Bóer salió del hoyo y fabricó una estruendosa victoria por 7-6, arrebatando el quinto juego de la final a los Dantos. No fue la abolición del infierno y la restauración del paraíso, pero el equipo indio está con vida y puede crecer como amenaza después de haber estado atrás 0-6, una desventaja “marca” paz a los restos, antes de salir a batear en el quinto inning. Haciendo ruido como esos muertos que grafica Juan Rulfo en su magistral “Pedro Páramo”, el Bóer realizó un resurgimiento espectacular con arremetidas de cuatro y tres carreras en turnos consecutivos, sobreviviendo a las angustias de cierre de juego, viendo la posibilidad del empate en tercera y segunda base en los innings 8 y 9, para imponerse por 7-6 y asegurar la sexta batalla hoy a las 11:00 de la mañana, en lo que queda del anciano coloso de concreto.

Oviedo encabeza ataque

El jonrón solitario de Juan Oviedo abriendo el segundo inning contra Elvin García provocó tal aturdimiento, que los Dantos continuaron arremetiendo con llamativa impunidad, agregando tres carreras, explotando al zurdo y obligando al ingreso apresurado de Fulvio Delgado. Doblete de Rafael Estrada, cuchillada de William Rayo y triple de Ronald Rivera impulsador de dos enloquecieron a García, alarmaron al mánager Tiffer y golpearon a la fanaticada india, deshilachando muy temprano sus ilusiones. Un roletazo de Darrel Walter después del out a Serrano y el boleto otorgado por Delgado a Carlos Pérez facilitaron la cuarta carrera de los Dantos. Esa diferencia de 4-0 era la invitación al funeral indio. 

Un error de Sandy en fildeo sobre batazo de Ofilio abrió espacio para dos carreras más de los Dantos en el inicio del quinto contra el pitcheo de Jabier Herrera. Un pasaporte a Garth con Oviedo viniendo hacia el plato, amenazante, hizo que Tiffer llamara a Juan Serrano. Oviedo fue dominado, pero el golpe a Rafael Estrada llenó los costales y boleto a Rayo impulsó a Ofilio con la quinta carrera militar. Roletazo empujador de Rivera colocó más sal en las heridas de los Indios, que se vieron atrás 0-6. Un buen momento para hacer útil la recomendación de Argelio: “Agarren los bates y vámonos. No hay nada que hacer aquí”.

Aparece lo imprevisto

¡Ah, cómo descartar lo imprevisible en el beisbol! Lo demostró el Bóer, saliendo del ataúd camino del cementerio en sus bateadas del quinto y el sexto inning, con resurgimientos de cuatro y tres carreras, para voltear la pizarra y dejar a los Dantos malheridos. Todo comenzó con la potente línea de Javier Robles, que el pitcher abridor Gustavo Martínez trató de fildear con mano limpia desviando la pelota hacia el short para un out difícil, con Sandy, quien abrió con doble, avanzando hacia tercera. El impacto distorsionó el pitcheo de Martínez boleando a Kenny Alegría y Edgar Montiel, para llenar las bases con dos outs. 

Además: ¡Casi un milagro!

El mánager Ulloa retiró a Martínez para someter su mano a revisión, haciendo entrar a Henry Córdoba para buscar el último out con Juan Carlos Urbina frente al plato. No fue posible evitar el daño. Una estocada de Urbina impulsó par de carreras e imparable de Montes volvió a cargar las bases. Cohete de Wiston Dávila permitió agregar otro par de carreras y la diferencia en la pizarra se estrechó 6-4. El Bóer se había quitado las vendas y, puesto en pie, se mostraba amenazante.  Juan Oviedo descargó jonrón solitario por los Dantos

Riendas cambian de mano 

En el sexto, pese a la contribución con el enemigo de Kenny Alegría al convertir en ponche con una pésima escogencia, una base por bolas que hubiera llenado los costales, los Indios hicieron girar la pizarra con un doble limpiabases de Juan Carlos Urbina después de boleto a Montiel y se adelantaron 7 por 6, provocando asombro. El batazo más dañino de la tarde fue contra Samuel Estrada, reemplazo de Alis Sotelo. Súbitamente eran los Dantos quienes se encontraban en las arenas movedizas después de haber tenido las riendas del partido en sus manos. 

En el octavo, Braulio Silva supo escapar a una gran dificultad dominando a Ofilio Castro y Ronald Garth con dos circulando y un out, sin poder sacarle provecho al intento fallido de un doble play borraamenaza, cuando Javier Robles, desde el jardín derecho, casi elimina al corredor emergente Douglas Rojas en su retorno a primera base. Fue un momento de gran tensión con la posibilidad del empate flotando alrededor de cada pitcheo de Silva, pero los Indios retuvieron la ventaja de solo una carrera. 

La atrapada milagrosa

El maratón de las angustias continuó en el inicio del noveno, cuando un error del antesalista Edgar Montiel con un out colocó el empate en circulación. La tensión podía cortarse con un cuchillo. Fue el momento en que Urbina realizó la atrapada más importante del año para los Indios, persiguiendo desesperadamente la pelota que volaba siniestramente bateada por William Rayo, llegándole en forma sorprendente y logrando tomarla como un consagrado en la difícil tarea, ahogando una gran opción de los Dantos. Un out de 24 quilates, tan importante como sus batazos revitalizantes. El hit de Rivera mantuvo el suspenso, pero el emergente Guzmán se ponchó y el estadio se hinchó. Hay sexto juego, el Bóer vive y aunque los Dantos no tiemblan, sentir un escalofrío en la espalda es natural. Sobre todo después de haber visto desvanecerse una ventaja de 6-0 a la altura del quinto inning. Eso no permite dormir.

11:00 de la mañana es la hora en que se realizará hoy el sexto partido de la final entre Bóer y Dantos.

3-2 está la serie final a favor de los Dantos sobre los Indios del Bóer.

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