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El primero y el más grande y destructivo “Goliat”, no solo del beisbol en lo global, también en el repaso de las series mundiales, fue Babe Ruth, jugando para aquellos Yanquis conocidos como “Los mulos de Manhattan” o “Los bombarderos del Bronx”, con una alineación de “matadores en fila”, próxima a lo macabro. Entre ese “Goliat” y este David de apellido Ortiz, con aspecto de gladiador, indomable e implacable frente al plato, que se robó el show aniquilando a los Cardenales, hay otros bateadores de llamativa ferocidad, que han dejado huellas imperecederas en su ruidoso tránsito por los meses de octubre.

Con los Yanquis desde 1920, saliendo de Boston según la leyenda lanzando un maldición que persiguió a los Medias Rojas por los siglos de los siglos, Babe Ruth fue un legítimo Mr. Octubre. El más respetado. Conectó 15 jonrones en 41 juegos a lo largo de siete series mundiales con los de Nueva York entre 1921 y 1932. Antes, participó en tres con Boston, 1915, 1916 y 1918, pero como lanzador. Fue grandioso tambien. Registró 3-0 y 0.87 en efectividad, con récord de ceros consecutivos. En sus resonantes actuaciones con los Yanquis repartiendo palo en clásicos, el fiero “Bambino” tiene un registro de 625 puntos que permaneció largo tiempo intacto, y dos juego de tres jonrones, algo hasta hoy irrepetible. Mickey Mantle, otro yanqui, seguramente el más temible ambidextro

Mantle derriba-verjas

Con la programación de estos días, agregando las series play offs que pueden llegar a facilitarte hasta un estiramiento de 20 juegos en una postemporada, las cifras que Ruth hubiese podido construir, serían escandalosas. Recuerden que en esa época, con el beisbol en blanco y negro, fuera de pantalla, sin encuentros nocturnos, apenas se estaba descubriendo la insulina para la diabetes, el jazz llegaba a París y Berlín, Einstein ganaba el Premio Nobel, y Lindbergh se atrevía a cruzar el Océano Atlántico en avión. Así que era imposible contactarse en aquel tiempo con la dirección electrónica.

Mickey Mantle, otro yanqui, seguramente el más temible ambidextro, fue un bateador de 18 jonrones, lo máximo en series mundiales, pero estuvo en 12 clásicos por 7 de Ruth como bateador, apareciendo en 65 juegos por 36 del “Bambino”, lo cual establece una significativa diferencia. Un ganador de la Triple Corona en 1956 con tres títulos de Más Valioso entre sus credenciales, Mantle fue un artillero de 40 empujadas en los clásicos, pero pocos porcentajes gruesos.

Llega Reggie, el salvaje 

La Serie Mundial de 1977, ya en época de play offs, pero no tan ampliados como hoy, proyectó a Reggie Jackson como un demoledor de pitcheos. Los tres jonrones consecutivos en un juego contra los Dodgers, aplastando lanzamientos de Burt Hooton, Elías Sosa y Charlie Hough, se convirtieron sin necesidad de un decreto, en una proeza grabada en mármol y siempre activada para los seguidores del beisbol, pese a que Babe Ruth, aquel “Goliat”, lo había hecho dos veces en 1926 y 1928 cuando todavía Juan Rulfo no inventaba Comala ni Gabo su Macondo. Reggie participó en 77 juegos durante 17 series postemporada, incluyendo 5 clásicos, agregando esos 5 jonrones de 1977, cifra líder, a otros 5 que consiguió para registrar 10 en total.

David Ortiz, ganador de tres series mundiales con Boston.Bernie Williams, otro yanqui, un boricua, estuvo involucrado en 25 series postemporada en 12 años, incluyendo 6 clásicos, y su total de 22 jonrones es muy llamativo, pero solo 5 de ellos fueron en series mundiales, utilizando 32 juegos. Es fácil simpatizar, admirar y valorar a Bernie Williams. Es el pelotero repleto de habilidades, capaz de batallar y derrotar a la presión, y ser lo suficientemente incidente en beneficio de la franquicia. Un bateador ideal para situaciones de mayúscula exigencia, pero distante de Ruth y de Mantle, y tambien de Reggie, ansioso siempre por cargar con toda la responsabilidad. ¿Se puede identificar a Bernie con un auténtico matador de pitcheres? No lo creo. De él no se esperaba un jonrón en cada turno, como ocurría con Ruth, Mantle o Reggie. Solo en el Clásico del 2003, Bernie disparó más de un jonrón, limitado a dos. No propiamente un verdadero “Mr. Octubre”.

Ortiz y Bob Gibson

David Ortiz, ganador de tres series mundiales con Boston, fue una nueva versión, incluyendo la postemporada. Fue Más Valioso del Clásico en el 2013 contra los Cardenales, estando antes en acción en las barridas a los Cardenales en el 2004 y los Rockies en el 2007. En el clásico del 2013 fue “Mr. Pánico”. Ningún pitcher quería atraverse con él, y en cada turno, se captaba en la multitud y frente a los televisores, la casi certeza de otra estocada. En total, Ortiz conectó 11 hits en 16 turnos, registrando ese gigantesco promedio de 688, con par de vuelacercas, para sumar 17 en 17 series postemporada con presencia en 82 juegos, aunque solo 3 en sus 14 juegos de Serie Mundial. Las 60 carreras impulsadas de David en postemporada certifican su importancia.

No se puede dejar fuera a un pitcher, y ese es Bob Gibson, pilar de aquellos Cardenales que se fajaron en las series de 1964 con los Yanquis, 1967 con los Medias Rojas y 1968 con los Tigres. Abrió tres veces en cada uno de esos clásicos y completó ocho juegos con balance de 7-2, empujando a su equipo a la conquista de un par de títulos y estableció marca de 17 ponches que permanece imbatible. Por supuesto que Gibson, aunque no ganó los 10 juegos del zurdo Whitey Ford, trabajando sí en 11 series para los Yanquis, no en tres, merece un sitio entre los “Mr. Octubre” que hemos visto. Eso sí, sin discusión, el mejor de todos fue Babe Ruth.

 

18 son los jonrones  de Mickey Mantle, cifra líder participando en 12 clásicos, impulsando 40 carreras

10 las veces que Reggie Jackson se voló la cerca en 5 series mundiales, con un total de 18 en 77 juegos, a lo largo de 17 series postemporada. 

22 los cuadrangulares que disparó Bernie Williams en postemporada a lo largo de 121 juegos. 

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