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Estos Cachorros de Chicago que se presentaron a la Serie Mundial como un equipo casi perfecto, con etiqueta de casi invencibles, ahora huelen a cabra muerta. La famosa maldición de 1945 sigue surgiendo efecto, pasan los años y el libreto es el mismo; el maleficio retorna y los Indios de Cleveland están viviendo una Serie Mundial plácida. Anoche se impusieron 7-2 con una gran actuación del mágico Corey Kluber; ahora con ventaja de 3-1, buscarán el máximo galardón en casa del rival.

Anoche el Wrigley Field enmudeció y hoy puede ser testigo de un velorio. Los aficionados se fueron a casa con un sentimiento de frustración, viéndose inutilizados, al borde del precipicio y siendo acosados por la maldición de la cabra. El derecho John Lackey, perdedor del partido, que era la esperanza para empatar la serie, no pudo sostenerse más allá del quinto episodio, víctima de 4 hits, incluyendo un jonrón y tres carreras.

Con un arranque fulgurante y alentador, Chicago tomó la delantera en el génesis del partido. Doble de Dexter Fowler más hit remolcador de Kris Bryant movieron el marcador 1-0. ¡Qué gran inicio el de los Cachorros, descifrando a Kluber! La preocupación tocó la puerta muy temprano en la madriguera india, pero con el transcurrir de las entradas, el juego empezó a cambiar de color y la historia se empezó a escribir a favor de este Cleveland que ha mostrado un picheo grandioso, apagando el fuego de los Cachorros, que solamente anotan una carrera en tres partidos. ¡Decepcionante!

Muy rápido, en un parpadeo, Cleveland le dio vuelta a la pizarra en el segundo episodio. Jonrón solitario de Carlos Santana abriendo tanda y un hit empujador del propio Kluber viraron el score 2-1 ante un Lackey que atravesó valles de inestabilidad durante su corta labor. En el tercero, Lackey continuó con su suplicio, aceptando doble de Jason Kipnis y otro imparable remolcador ligado por el incansable y oportuno Francisco Lindor.  Jason Kipnis  disparó un jonrón de tres carreras en el séptimo.

Kipnis truena

Con Lackey fuera de circulación tras 5 episodios, dejando el juego perdido 3-1 pero con una desventaja que podía ser borrada en un momento de inspiración, Mike Montgomery entró al relevo tratando de evitar más carreras. A pesar de ello el desplome siguió, salió a relucir el descontrol y Cleveland aprovechó las carencias. Lindor negoció boleto y avanzó a segunda por cohete de Carlos Santana. José Ramírez con rodadito al pitcher provocó que forzaran a Santana en segunda, quedando a salvo Lindor, quien alcanzó la antesala, anotando después por elevado de sacrificio al central de Lonnie Chisenhall.

Más: El día que Denis Martínez no pudo romper la maldición de Cleveland

Coco Crisp sustituyó a Kluber en la apertura del séptimo, cuando se disponía a tomar turno. Crisp con doble abrió el camino a un rally de tres anotaciones. Rajai Davis fue golpeado, explotando a Travis Wood y entrando Justin Grimm, solamente para ser estremecido por un jonrón fulminador de Jason Kipnis, figura del partido con un hit, doble y cuadrangular que puso el partido 7-1, poniéndole nombre y apellido al encuentro. El jonrón solitario de Fowler en el cierre del octavo ante Andrew Miller no sirvió de nada, todo estaba escrito. Dan Otero salió en el noveno a enterrar totalmente a los Cachorros.

Chicago perdió 7-2. El alma de la nueva generación y la de los ancianos que tenían la fe de despedirse de este mundo, viendo a los Cachorros subir al Everest, quedó herida de muerte. El fantasma de 1945 sigue vivo, una cabra perturba sus mentes y ahora necesitan una resurrección milagrosa, obligados a ganar 3 partidos seguidos, algo que se ve imposible por la perfección mostrada de estos Indios de Cleveland inspirados. 

3-1 está la  Serie Mundial a favor de los Indios de Cleveland.

6:00 de la tarde arranca el quinto juego de la serie, hoy en Wrigley Field.

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