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Aunque siguen con la soga al cuello, los Cachorros se  resistieron a ser empujados a la fosa anoche, siendo rescatados por una arremetida de tres carreras contra Trevor Bauer en el cuarto episodio, y sobre todo, por el relevo de ocho outs, cuatro ponches y 42 disparos, del casi siempre mortífero cubano Aroldis Chapman, quien garantizó la ventaja mínima de una carrera en un angustioso cierre de juego, que mantuvo los corazones de la multitud inflamados en Chicago. Los Indios se adelantaron 1-0 en el segundo por jonrón de José Ramírez y se acercaron peligrosamente 3-2 en el sexto con hit impulsador de Francisco Lindor, pero entró Chapman por el primer relevista Carl Edwards, y cerró puertas excediéndose en el esfuerzo. El jonrón solitario de Kris Bryant hizo sonar trompetas en el único inning productivo de los Cachorros, el cuarto, registrando tres carreras.Con una actuación sólida de Jon Lester, quien lanzó 6 innings de dos carreras, más un relevo grandioso del cubano Aroldis Chapman, los Cachorros derrotaron 3-2 a los Indios de Cleveland.

EL PRIMER IMPACTO

El zurdo Lester entró autoritario con tres ponches y sacando los dos primeros outs del segundo inning. Ninguna amenaza tomaba forma, mucho menos flotaba encima del Wrigley Field, cuando un strike bajo sin ser lo suficientemente deslizante, fue golpeado por el swing de José Ramírez elevando una pelota hacia las tribunas del jardín izquierdo. Se escuchó el seco crujir de los cuellos al retorcerse frente al impacto. Muy temprano, apenas el segundo inning y los Indios estaban adelante 1-0, hiriendo a un pícher que parecía venir en busca de una gran noche cuando más lo necesitaba su equipo, colocado a la orilla de la fosa.

Durante tres entradas, el picheo del “restaurado” Trevor Bauer, fue de una aplastante sencillez. Cinco ponches en nueve outs y solo un hit en contra disparado por Adisson Russell. La diferencia de 1 por 0, estaba al alcance de un batazo, y aunque los Cachorros solo habían conectado un jonrón de Dexter Fowler en los cuatro juegos previos, sus hombres de punch seguían siendo muy visibles, sobre todo Kris Bryant, un candidato al premio Más Valioso por sus 39 jonrones y 102 empujadas. Fue Bryant como primer bateador del cuarto inning, quien equilibró el marcador con un trancazo de esos que sacan las costuras de la pelota, hacia las graderías del jardín derecho.

SE VOLTEA LA PIZARRA

El 1-1 fue revitalizante para los presionados Cachorros. Rizzo continuó con un doble contra la pared derecha y un hit de Zobrist colocó hombres en las esquinas sin out. Ahí estaba Adisson Russell con la responsabilidad de un gran turno, y funcionó casi sin darse cuenta, con un machucón por tercera que se le trabó a Ramírez en su fildeo hacia delante, impidiéndole buscar el out en el plato. Todos quietos: Rizzo anotando la segunda carrera, Zobrist en la intermedia y Rusell en primera. Los Cachorros fueron más allá después que un preciso toque de bola ejecutado por el silenciado Javier Báez, llenó las bases, para que el batazo lo necesariamente largo de David Ross por la izquierda, remolcara a Zobrist con la tercera carrera. En la caseta local, Jon Lester frotó sus manos viendo agigantarse sus esperanzas alrededor de ese 3-1.

El cero de Lester en el inicio del quinto, fue de 24 kilates. Carlos Santana abrió con doble entre right-center en el rápido intento por recortar distancia. El roletazo de Ramírez que apuró a Russell en el campocorto, llevó a Santana a la antesala. Cualquier parpadeo y los Indios estarían rascando la espalda de Lester, pero el zurdo, sobrevivió a la persistencia fauleando de Brandon Guyer en cuenta de 3 y 2, y lo ponchó inmovilizando a Santana. Ahora se trataba de sujetar a Roberto Pérez, quien desde su crecimiento en el primer juego con par de jonrones, es visto como temible.

Precipitado, Pérez atacó el primer lanzamiento y murió por la vía short-primera. Santana, quedó hecho una estatua, como el pensador de Rodin.

SALE LESTER Y ENTRA CHAPMAN

En el cierre, los Cachorros malograron una oportunidad al fallar Russell con corredores en las esquinas, y en el inicio del sexto, los Indios se aproximaron 3-2 por hit de Lindor con dos outs contra Lester, estando Davis circulando en segunda después de hit y robo. El recorte, metió a Hitchcock en escena cobijando de suspenso el futuro del juego, agigantando los riesgos. El mánager Maddon retiró a Lester en el séptimo, y también a Carl Edwards golpeado por hit de Napolí antes de dominar a Santana, para abrirle espacio al tirador de meteoros, Aroldis Chapman, quien cerró la entrada.

La batalla del juego, la perdió Chapman con Rajai Davis en el octavo, con un out. En cuenta completa, Davis conectó una cuchillada que con el imán que oculta en su guante Anthony Rizzo, atrapó milagrosamente lanzándose contra la raya, pero Chapman se durmió, no asistió y Davis tomó la inicial con el empate, y robó segunda. Falló Kipnis y con el peligroso Lindor en turno, Davis robó tercera. La angustia revoloteaba en las tribunas, cuando el poder de Chapman, lo ponchó espantando fantasmas momentáneamente. El cubano, tenía suficiente fuego en su escopeta zurda para cerrar el juego con dos ceros y mantener con vida a los Cachorros.

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