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¿Voltear una situación adversa 1-3 en Serie Mundial? Eso solo ha ocurrido cinco veces en más de un siglo de beisbol y la última fue hace 31 años en 1985. Lo hicieron los Reales de Kansas al impulso del bateo desplegado por George Brett y utilizando como soporte el brazo de Bret Saberhagen, frente a los Cardenales, ayudados por un pésimo fallo del árbitro Don Dekinger en primera base en el cierre del noveno inning que dejó safe insólitamente a Jorge Orta en primera con el marcador a favor de San Luis 1-0. Era el turno final de los Royals blanqueados durante siete entradas por Danny Cox con el agregado de otro cero por parte de Ken Dayley. El mánager Herzog envió a Todd Worrell para asegurar el banderín, pero Dekinger sentenció safe a un corredor out por dos largos pasos, como lo graficó en su portada Sports Illustrated. No había repetición, aunque el árbitro estaba consciente de su mayúscula equivocación que finalmente cambió la historia de la Serie Mundial. Los Reales marcaron dos carreras y dejaron tendidos a los de San Luis que al día siguiente, perdieron el séptimo juego.

Ganar tres seguidos saliendo del hoyo, como lo hicieron los Piratas a los Senadores de Washington en 1925; los Yanquis de Mantle, Berra, Bauer, McDougald, Kubek, Howard y Whitey Ford en 1958 para sepultar a los Bravos; los Tigres de 1968 con el inspirado Mickey Lolich sometiendo a los Cardenales del fenomenal Bob Gibson; los Piratas de 1979 con Willie Stargell hundiendo a aquellos Orioles que le dieron la pelota del cuarto juego a Denis Martínez, el cual ganaron pese a la temprana explosión del pinolero, colocándose en ventaja aparentemente irreversible 3-1, para no volver a ver salir el sol; y los Reales en 1985, es lo que pretenden estos Cachorros con Jake Arrieta hoy y quizás Kyle Hendrick mañana.

CAMBIÓ EL FAVORITO

Ganarle tres seguidos a los Cachorros era poco probable, como quedó demostrado el domingo, pero también lo es, barrer a estos Indios de bullpen tan hermético, agresividad multiplicada por la rapidez de sus hombres y con la escopeta de Corey Kluber lista para un séptimo y decisivo juego de ser necesario. En estos momentos, pese a la victoria de los Cachorros en el quinto juego estrechado la diferencia 3-2, el favoritismo ha cambiado de acera. Son los Indios que batean con más fluidez, tienen a Josh Tomlin para hoy y Kluber mañana, los favoritos para coronarse por vez primera desde 1948, cuando todavía era extraño ver a peloteros negros en las alineaciones.

Durante una sequía de 68 años, los de Cleveland ha sido derrotados en las Series Mundiales de 1954, 1995 con Denis, y 1997 víctimas del hit de Rentería. Ellos están soñando con atrapar el gran trofeo.

El ayuno de los Cachorros, comenzó en 1908. Cuando aparecieron Billy y su cabra Murphy en 1945 con la maldición, el equipo tenía 37 años de infortunio sin ganar una Serie Mundial y en el 2008, cumplió el siglo. Entre Jon Lester, un ataque de tres carreras en el cuarto inning, y el remate de Aroldis Chapman, salvaron a los Cachorros de una barrida en casa y muerte en la Serie, abriendo espacio para la sexta batalla con Arrieta fajándose con Josh Tomlin. ¿Quién con más presión? Obviamente el equipo sin mañana, que es el de Chicago, obligado a sacar piezas de la nada en busca de vencer, corriendo el riesgo de verse desbordado por la desesperación.

Nunca antes Arrieta ha estado tan exigido como hoy al meterse en las brasas. Si Tomlin aprovechando el flaqueo ofensivo de los Cachorros, se extiende lo suficiente, la intriga podría saltar hecha añicos evitando el séptimo juego.

Razonablemente, yo creí en los Cachorros al ponerse en marcha la Serie, ahora veo difícil, muy difícil, que se conviertan en el sexto equipo, capaz de un resurgimiento milagroso. Con Kluber calentando, su agresividad encendida y su bullpen rugiendo, los Indios se ven con las mejores opciones. Eso no necesita encuestas.

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