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Sin futbol, sin el brillo de Messi y sin alma, Argentina fue oscurecida por la agilidad, creatividad y definición de Brasil, que se afianzó como líder del grupo suramericano imponiéndose por goleada 3-0 y llegando a 24 puntos en 11 juegos. La primera derrota de Argentina con Messi en acción fue dolorosa, por carecer de ideas, sin buen manejo en los trazados ni desmarques para facilitar recepciones apropiadas, y naturalmente, con ese déficit, sin el menor entendimiento excepto en algunas maniobras aisladas. Aprovechando la abrumadora ventaja, Brasil cerró con un baile a placer, malogrando unas tres posibilidades de ampliar, una de ellas salvada por Zabaleta casi sobre la raya final. La defensa gaucha se vio desarticulada por completo.

¿Y ahora qué le espera al equipo argentino después de esa estrepitosa derrota? Su naufragio como equipo fue terriblemente decepcionante. Nada que ver con los nombres de los jugadores de tanto prestigio que deambularon tristemente en la grama del Mineirao en Brasil. Imposible organizar una tertulia con once que dieron la impresión de no haberse visto nunca. Solo por un momento, cuando Messi entregó la pelota que remató Bigglia y sacó Allison en el minuto 22, se mostró Argentina, reducida a 16 puntos en el sexto lugar, detrás de Brasil, Uruguay, Colombia, Ecuador y Chile. Pueden creerlo.

NEYMAR SE HIZO SENTIR

La explicación de la diferencia establecida es sencilla: Neymar fue más que Messi en el accionar individual, y Brasil superó claramente a Argentina en el funcionamiento colectivo con el futbol ágil y desequilibrante que realizan Phillipe Coutinho, Paulinho y el jovencito Gabriel Jesús, más el soporte de una defensa con buen sentido del anticipo, sacando el máximo a los laterales Marcelo y Dani Alves. Lo trágico es no saber qué hacer con este equipo argentino, que solo pudo ganar uno de siete juegos sin Messi y ayer, aún con el crack en la cancha, fue desnudado.

El primer gol, un soberbio taponazo de derecha, fuera del área, sobre la marcha acelerada de Phillipe Coutinho, después de recibir con precisión de Neymar y desplazarse hacia el centro con cabeza levantada, en busca del espacio necesario para continuar la proyección y el momento para disparar. La ovación aún se escuchaba al amanecer de hoy. El segundo gol, en tiempo agregado, a los 46, concretado por un Neymar fulminante, tomando un trazado de Gabriel Jesús por la izquierda y golpeando la pelota de cajón con el botín derecho. El tercero, a los 58 minutos, Paulinho de derecha, en el área, certero e implacable. El 3-0 metió al equipo argentino en el ataúd.

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