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“Un entrenador llega a tener tanto significado como se lo proporcionen los púgiles que ha manejado”, me dijo una de tantas noches cambiando impresiones, el panameño Ramón “Curro” Dossman, quien estuvo en las esquinas de su compatriota Ismael Laguna, los nicaragüenses Alexis Argüello, Eddie Gazo y el colombiano Fidel Bassa en 1987, cuando se coronaron campeones mundiales. Aunque Cus D’Amato manejó a Floyd Patterson y José Torres, admitía que fue su presencia a la orilla de Mike Tyson y la incidencia sobre el triturador de huesos, lo que le permitió ser imperecedero en el recuerdo.

Arnulfo Obando, un esforzado trabajador de los gimnasios, quien utilizaba como despertador un tañido de campana y quizá, siempre creía estar escuchando el golpeo frenético a peras y costales, estuvo con Genaro Ríos, cuando este casi se corona campeón mundial pluma AMB frente a Wilfredo Vásquez, y encabezó el equipo de trabajo de Eduardo Márquez, un peso paja campeón mundial fugaz, difícilmente recordable por carecer de la cuota de grandiosidad requerida, pese a que su conquista debe ser considerada una proeza. Hombre generoso, humilde y sin complicaciones, Arnulfo recibió de Gustavo Herrera a Román “Chocolatito” González y su salto a la notoriedad fue instantáneo, antes de estar detrás de la conquista de tres de las cuatro coronas del hoy valorado mejor peleador del planeta libra por libra. 

La etapa de Pambelé

Alexis Argüello, dueño de un estilo sencillo que era una cortina para su explosividad destructiva, era un mejor material para juzgar la incidencia de un entrenador en la aplicación de correcciones, que “Chocolatito”. Alexis peleaba muy erguido, se deslizaba hacia el rival como si se movilizara sobre patines, supo educar su quiebre de cintura para modificar los ángulos que hacían eficaces sus combinaciones y descargas, y sobre todo, confiaba en su aguante de roca y golpe de martillo. No tenía la versatilidad de Román para ofrecer variantes en sus arremetidas ni esa rapidez de piernas para cambiar de posición, salir a tiempo de la línea de tiro sin soltar las riendas del combate y contragolpear con precisión. Con esas armas, Alexis hubiera sido invencible por siempre, porque superaba a Román en poder, resistencia y fiereza. 

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Obando asumió varios roles en el Team de Román

Pensando en Arnulfo retrocedo hasta Miguel Ángel Rivas, nuestro “Kid Pambelé”, un peleador rudo, fuerte y muy agresivo, quien fue entrenador de Eduardo “Ratón” Mojica y de Alexis Argüello en sus inicios. Agreguen que difícilmente, en esa etapa de los años 60 y el inicio de los 70, un peleador casero no pasaba por las manos de Pambelé. Como es natural, el “Kid” se apegaba a su molde, con la ventaja del jab zurdo de Mojica y las combinaciones de golpes, que sin dominio de la defensa, mostraba Alexis. El promotor Evelio Areas Mendoza, consciente de las limitaciones de Pambelé, contrató al mexicano Toño Aznar para el adiestramiento de Mojica antes de su pelea histórica con Chionoi. 

Con Alexis, la contratación de Pepe Morales, quien trabajó con “Yambito” Blanco, desplazó a Pambelé y después de la derrota sin objeciones con “El Ñato” Marcel, entró en escena “El Curro” Dossman por recomendación de Harmodio Icaza, quien aceleró una nueva oportunidad titular de Alexis con el ganador de Olivares-Hanagata. El cambió más visible de Alexis, fue visto en la pelea con Art Haffey. Su ataque fue preciso. El canadiense se sintió estar rebotando en las paredes del infierno. Alexis robó completamente la iniciativa y cerró salidas, recursos que después de destronar a Olivares, le abrieron espacio para proyectarse hacia lo grandioso.

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Arnulfo y "Chocolate"

Peleador de facultades naturales extraordinarias, Román González logró hacernos creer que no necesitaba asesoría en el gimnasio, pero sí, como el mismo Alí o “Sugar” Leonard, un orientador astuto en la esquina, y esa fue la tarea esencial de Angelo Dundee, con esos dos peleadores de estilos tan parecidos. ¿Qué es lo que ve el hombre en la esquina para hacer recomendaciones apropiadas? El tipo de movimiento, los giros, el manejo de manos para la cobertura alta, la forma de aplicar presión, las palmadas en la espalda y lo estimulante. Román González siempre confió en Arnulfo. De no ser así, no lo hubiera utilizado.

Se le adjudica a Gustavo Herrera, un excelente púgil amateur, el inicio en el manejo de propuestas ofensivas de acuerdo a las características de Román, quien obviamente, fue incorporando conocimientos conseguidos mientras atravesaba su etapa de madurez, puliendo su arsenal, siempre poblado de recursos. Por un buen tiempo, se dijo que había llegado el momento de trasladar a Román a otras manos, y nos imaginamos un movimiento como el de Kid Pambelé con “El Ratón” Mojica y Alexis Argüello, dejando a Arnulfo en el equipo de trabajo. 

No había apuro. En su última pelea, frente a un púgil alto, de brazos largos y buena frecuencia como lo es el mexicano Carlos Cuadras, Román se apoderó de la iniciativa y mantuvo una fuerte presión a cambio de recibir impactos que provocaron deterioro, pero sin ceder puntos. Fue una exhibición de mayor determinación frente a exigencias de Cuadras, por las que el pinolero no había atravesado. Visto eso desde cualquier butaca, fue impresionante. Es el “Chocolate” que tomando riesgos sin el menor temor, puede prevalecer contra cualquiera en 115 libras. Arnulfo estaba en ese esquina sujetando su sistema nervioso y orientando.

Luis Cortés trabajó largo rato en el equipo de Alexis Argüello, estuvo con Juan Palacios, antes que este pasara a las manos del zurdo Ray Mendoza, quien también movió hilos de Luis Pérez. El caso de Rosendo Álvarez, el más feroz golpeador al cuerpo que he visto entre los pinoleros, comenzó con Eduardo “Ratón” Mojica y después Luis Cortés. Informa Mario Arce que junto con Cortés, trabajó Arnulfo Obando, antes de ser trasladado Rosendo a Panamá, donde atravesó por un llamativo proceso evolutivo guiado por Rigoberto Garibaldi, convirtiéndose en ese súper peleador que tanto nos emocionó mientras conquistaba brillantemente dos coronas, dejando para el recuerdo combates memorables.

7 años trabajó Arnulfo Obando como adiestrador de Román “Chocolatito” González.

3 coronas de mundiales consiguió Obando dirigiendo desde una esquina al tetracampeón mundial pinolero.

22 combates dirigió Arnulfo Obando con el “Chocolatito”, de los cuales 13 involucraron un título.

 

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