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Al sonar de los mariachis que entonaban alabanzas cristianas, centenares de personas dieron el último adiós a Arnulfo Obando, el entrenador de boxeo más exitoso de los últimos años en el deporte criollo, destacado en su rol como adiestrador del tetracampeón mundial nicaragüense Román “Chocolatito” González.

Obando, quien había sufrido un accidente cerebral el 31 de octubre, falleció producto de un paro cardíaco el pasado jueves luego de batallar durante nueve días; el viernes fue nombrado hijo dilecto de Managua por las autoridades de la municipalidad.

Recorrido por las calles

El cortejo fúnebre partió a las 3:15 de la tarde desde la casa de habitación del adiestrador, ubicada en la zona cuatro de Ciudad Sandino. El féretro fue escoltado por una brigada de motorizados que recorrió las principales arterias viales del municipio.

Algunos de los familiares y amigos de Obando visiblemente emocionados llevaban consigo fotografías del entrenador, también sostenían flores rojas y blancas. Los hijos de Obando fueron quienes se encargaron de ingresar el féretro al cementerio municipal Carolina Calero, en donde se ofició una breve misa en la capilla, la cual se hallaba colmada de coronas florales en las que se podían leer nombres de algunas promotoras de boxeo locales y de organismos de boxeo.

Aparece el campeón

Entre la multitud que aguardaba en el interior del campo santo, se encontraban algunas personalidades como el vicealcalde de Managua Enrique Armas y el promotor de artes marciales mixtas Morlan García, con quien Obando también tenía negocios.

Sin embargo, la figura más esperada era la del tetracampeón mundial de boxeo Román “Chocolatito” González, a quien Obando guio para conseguir tres de sus cuatro títulos, previamente en 2008 Obando había sido parte de la esquina González cuando este disputó y consiguió su primer título como campeón de las 105 libras ante el nipón Yutaca Niida.

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Un poco después de las 5 de la tarde y mientras aún se desarrollaba la misa,  González llegó al cementerio para despedir a su entrenador. Haciéndose acompañar en todo momento de miembros de su equipo de trabajo, este se dirigió directamente a la tumba donde Obando sería sepultado. Chocolatito cargó el féretro de quien fuera su entrenador

Recordando al maestro

Aunque no brindó declaraciones a los medios, Román mostró en todo momento un semblante meditabundo, hablando con los miembros de su equipo de trabajo y los familiares de Obando cuando estos  fueron aproximándose a la última morada del popular entrenador.

Y a pesar que ocasionalmente el Chocolatito respondía con algún gesto el saludo de aficionados, su  mirada era triste, conteniendo emociones, recordando quizá los momentos compartidos con Obando, los éxitos, las tardes de entrenamiento, los sacrificios o simplemente meditando en su futuro.

Finalmente, un poco antes de las seis de la tarde los músicos entonaron por última vez el canto de alabanza Himno de Victoria, el mismo con que antecede el ingreso de González al entarimado, solo que esta vez se escuchaba mientras el féretro de Obando bajaba lentamente hacia su última morada, los asistentes a la ceremonia lo despedían entre aplausos y vivas.

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54 años la edad a la que falleció el adiestrador Arnulfo Obando, producto de un paro cardíaco, tras luchar varios días con un problema cerebral.

 

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