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Los relámpagos geniales de Lionel Messi rescataron ayer a Argentina del abismo, con un gol y dos asistencias, para golear a Colombia 3-0 y saltar al sitio de repesca en la clasificatoria sudamericana al Mundial de Rusia 2018.

Messi marcó el camino triunfador con un formidable tiro libre, a los 10 minutos. Lucas Pratto aumentó a los 23 con un golpe de cabeza, tras un centro lanzado con maestría por el capitán argentino. Ángel di María cerró la cuenta a los 84, fruto de una maniobra de recuperación de la pelota y centro atrás de ‘la Pulga’. Fue un partido de la duodécima fecha y faltan jugarse seis.

Unos 25,000 aficionados colmaron el estadio del Bicentenario, en la ciudad de San Juan (oeste de Argentina). Los colombianos quedaron por ahora afuera de la zona de clasificación con 18 puntos, uno menos que Argentina. El combinado albiceleste a volvió a entrar en el cuadro mundialista, en el quinto lugar que otorga derecho a disputar una repesca con el ganador del grupo de Oceanía.

El ambiente podía cortarse con un cuchillo. Argentina estaba con la soga al cuello, a punto de entrar en una crisis de esas que desatan tsunamis. Colombia también estaba incómoda por el triunfo de Ecuador a Venezuela por 3-0 que le había arrebatado el tercer puesto.

Pinceladas 

No cambió tanto la Albiceleste su imagen, obligada a ganar para no derrumbarse hacia el abismo. El DT Edgardo Bauza acertó en un par de cambios estratégicos para sacar al equipo del pozo en que estaba enterrado. El lateral Gabriel Mercado aportó poder defensivo y temperamento. 

El público de la provincia sanjuanina, feliz por tener la sede nacional albiceleste, hizo tronar su aliento, pero un estadio tan pequeño no era escenario adecuado para poner presión.

¿Quién empezó a cambiar la historia? El hombre de pinceladas geniales, el mejor del planeta. A Lionel Messi le cometen una infracción en la vecindad de la media luna, donde su remate es un arma de destrucción masiva. Y lo fue con un zurdazo clásico de su arsenal goleador. 

Tampoco el arquero pudo evitar un cabezazo de Pratto, sacado del manual del buen futbol. Esquinado, junto al palo, fuerte y de pique al suelo. Pero otra vez el mago, el artesano había sido Messi al arrastrar a un defensor y colocarle el balón en la cabeza a Pratto como con la mano.

El volante Juan Cuadrado se había adueñado de la pelota, a pura velocidad y potencia, con su talento desbordante. Pero estaba muy solo. Colombia no salía de una inercia ineficaz, casi inmóvil. 

Cambiar o sucumbir 

El esquema conservador con cinco volantes (Wilmar Barrios, Daniel Torres, Cuadrado, Carlos Sánchez y James Rodríguez) había fracasado.

Entró McNelly Torres para tener más peso en el medio. Entraron Jonathan Copete y Carlos Bacca para romper defensas. El triángulo central de cerrojo con Ramiro Funes Mori-Nicolás Otamendi-Javier Mascherano, hasta ese momento, no había sufrido. Todo lo contrario a los desacoples de la zaga colombiana entre Davinson Sánchez, Jeison Murillo y Éder Álvarez Balanta.

El tercer cambio estratégico de Bauza había sido Ever Banega, clave por su calidad técnica. Pero estuvo desteñido, no pudo ser enlace que precisa Messi para meter su arranque demoledor en tres cuartos de cancha.

No daba otra vez pie con bola Ángel di María. Pero le quedó servida en bandeja una faena de película de Messi. Metió un pase de taquito, la pelota le quedó a Jeison Murillo. El atacante se la robó y mandó la asistencia goleadora.

19 puntos acumula Argentina en las eliminatorias de Conmebol.

 

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