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En unos días más se van a cerrar las votaciones para que el Salón de la Fama del Boxeo Internacional con sede en Canastota, Nueva York y el tricampeón mundial Marco Antonio Barrera se convertirá en el decimoctavo mexicano en ocupar un lugar en el Recinto de los Inmortales.

La afirmación no puede ser ni temeraria ni mucho menos atrevida, pues el orgullo de Iztacalco, Ciudad de México, tiene todos los merecimientos para llegar en su primer año de nominación a la esperada entronización, máximo reconocimiento que cualquier boxeador pudiera obtener en este deporte, además del dinero, la fama y los campeonatos.

A los 7 años comenzó Marco Antonio su aventura en el boxeo, acompañado por su hermano Jorge, quien se convirtió en un inseparable del ring. Llegaron juntos al gimnasio Pino Suárez a entrenar con Rudy Pérez y cuando terminó su carrera, había disputado 75 peleas con marca de 67-7-1 y 44 nocauts. Debutó Barrera el 12 de diciembre de 1989 y tres años después ya era campeón nacional, un año más tarde se convirtió en campeón de Norteamérica y para 1995 ya había conquistado el primero de cuatro campeonatos mundiales en tres diferentes divisiones.

AIRES FRESCOS

Tras una campaña exitosa, llegó su primera derrota en 1996 y una más en 1997, pero volvió fortalecido, no solo porque volvió a ser campeón del mundo, sino porque tras un problema craneal, tuvo que ser intervenido por el especialista Ignacio Madrazo por una lesión en el lóbulo temporal. Pensó que jamás volvería a ponerse los guantes, pero regresó, ¡y vaya forma!

Después de ese episodio tenso, volvió el de Iztacalco al ring recargado y renovado para protagonizar las mejores peleas de su carrera. Gracias a esa cirugía, Marco Antonio dejó de ser un fajador y pulió un poco más su técnica para convertirse en uno de los mejores boxeadores mexicanos de todos los tiempos.

Escenas épicas puedes destacarse en su carrera, obviamente las más conocidas ante rivales de la talla como Naseem Hamed, en la actualidad miembro  Salón de la Fama y al que desarticuló y prácticamente retiró tras una exhibición de gallardía, bravura y gran boxeo en 2001.

Inolvidables su trilogía contra Érik “Terrible” Morales, una de las más espectaculares de todos los tiempos que les valió dos premios a la Mejor Pelea del Año, en 2000 y 2004, aunque cerca de él quedaron en el 2002. Ganó Marco dos y perdió una. En la tercera impusieron récord de ventas de pague por ver en peso Superpluma con 325 mil casas vendidas. En realidad ganó todo el boxeo mexicano.

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