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La Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut) atraviesa una crisis, aunque repudian usar ese término y desean evitar que suene en su entorno, producto de una mal gestionada administración que les condena a un castigo: realizar cambios direccionales en la búsqueda de un presidente que se ajuste a un sistema en el que ceda una cuota importante de poder al Comité Ejecutivo, permitiéndoles que realicen cualquier movimiento que estimen conveniente. En esas circunstancias fue destituido de su cargo como regente de la institución Jacinto Reyes Gatica y el propio Ejecutivo dejó en su lugar a Manuel Quintanilla, con lo que esperan apaciguar las turbulentas aguas que azotan a la federación.Manuel Quintanilla, presidente de Fenifut.

El callejón sin salida de los presidentes de Fenifut, salvo el extenso periodo de gobierno de Julio Rocha durante 26 años, plantea una cuestión sobre quién lidera a quién en la relación con los miembros del Ejecutivo. Actualmente, cualquiera que ocupe el asiento de regente dispone de menos margen de maniobra del que se deduce de un líder, el costo de su elección limita sus decisiones. Desde que el sucesor de Rocha, Rolando López Sanders, perdió aquellas elecciones en octubre del 2014 en un extraño proceso electoral, es improbable que un gobernante de Fenifut sobreviva en ese puesto tratando de implementar sus propias políticas, secundado por los directivos que lo eligieron.

Según el nuevo presidente de Fenifut, Manuel Quintanilla, quien ocupa el cargo desde finales de octubre pasado, durante su ejercicio marcará un antes y un después respecto a la imagen que dejaron sus antecesores en el puesto. “El presidente de la federación es la máxima autoridad y tiene todo el poder de tomar decisiones. En este caso, yo tengo la capacidad de proponer proyectos que considere necesarios. Eso sí, es necesario someterlo a consulta con el Ejecutivo, que dará pase siempre y cuando yo los convenza de que es necesario”, dijo el otrora jugador de Primera División, quien finalizará su periodo presidencial en octubre del 2018.

A su juicio “el Comité Ejecutivo da o niega el pase para que una propuesta progrese”, la cuestión es que desde la salida de Rocha no ha habido un presidente que acabe un ciclo (4 años de mandato), Rolando Sanders y Jacinto Reyes fracasaron en sus intentos de hacer prosperar sus planes y salvo que en las próximas elecciones -previstas para octubre del 2018- Quintanilla sea reelecto, podría ejecutar un plan de desarrollo del futbol en las áreas de infraestructura y proyección de la selecciones nacionales. De momento, Ildefonso Agurcia, secretario general de Fenifut, es quien figura como el mandamás de esa institución, siendo la voz cantante en la toma de decisiones, respaldado por el grueso del Ejecutivo.

Un fortín

Los cinco miembros que actualmente integran el Comité, de nueve que se desempeñaban al inicio del mandato de Reyes Gatica: Donald Campos, jefe de árbitros; Martín Duarte, presidente departamental de Bluefields; Mario Moncada, representante de Nueva Segovia; Dalila López, representante del futbol femenino y Marlon Gómez, representante de Managua, votaron a favor de la destitución del antecesor de Quintanilla y de la expulsión de tres miembros del Ejecutivo, los señores José Cecilio Gámez, Mario Senqui y José Blandino, quienes representaban a los departamentos de Jinotega, León y Masaya, respectivamente, apartados por aparentemente haber “actuado en contra de los intereses del desarrollo del futbol”, según consideró en su momento el destituido Jacinto Reyes. Las pruebas contundentes siguen sin aparecer.

“Esos miembros destituidos no tienen ninguna oportunidad (de ser reintegrados). Ellos fueron expulsados por la Asamblea General, el presidente departamental de Bluefields (Duarte, miembro del Ejecutivo) manifestó la noción de que ellos fueran excluidos de la federación porque andaban haciendo trabajos en contra de la institución y dentro de los estatutos no contempla en ningún artículo que ellos puedan volver. Prácticamente es un caso cerrado, no tiene vuelta atrás”, aseguró Quintanilla, quien aún siendo uno de los miembros encargados de la expulsión de Gámez, Senqui y Blandino, fue incapaz de fundamentar dichas medidas. Una fotografía en la que se puede ver a los exdirectivos de Fenifut saliendo del restaurante “El Rancho de Juancho” ubicado en Juigalpa, Chontales y la palabra de Martín Duarte, fueron consideradas como suficientes pruebas para dar de baja a los tres miembros señalados.

La última movida que involucro al Comité Ejecutivo fue justamente la reincorporación de Agurcia, visto como un líder, que había sido destituido de su cargo por Gatica, quien consideró que “su actitud era irreverente”. “Me grita como si yo fuera un niño, quiere pisotearme y quiere decidir qué hacer con todo”, manifestó el exregente durante una entrevista concedida a El nuevo Diario. Sin embargo, abrazado al fortín del Ejecutivo, Agurcia volvió a su puesto, esta vez más blindado y con un amplio capital político, tras la exclusión de quien intentó apartarlo de Fenifut.

La fiesta en paz

Quintanilla se alinea al sistema actual. “Ildefonso tiene derecho de figurar, tampoco quiere decir que por ser yo el presidente él no puede intervenir. Yo no tengo problemas con él, jamás he tenido diferencias con alguien y durante mi período seré quien dé la cara en los actos importantes, pero habrá momentos en los que Agurcia tendrá que proyectarse”, manifestó el debutante presidente de Fenifut. Lo que está por verse es cómo avanzará esa relación con su secretario general en la medida que este le permita libertades para atender asuntos mínimos como ofrecer o negar una cita en su despacho. La respuesta se encuentra en la capacidad de persuasión que disponga.

En el contexto actual, la reconfiguración de las lealtades y de la identificación partidista -hacia un líder- en el mapa gubernativo de Fenifut, provoca que el regente esté menos dispuesto a tomar decisiones. De momento, Quintanilla reconoce que la prioridad de Fenifut es proyectar a la selección mayor de futbol de cara a la Copa de la Unión Centroamericana de Futbol (Uncaf), que se desarrollará del 13 al 22 de enero próximo en Panamá. “Vamos a enfocarnos en el desarrollo de nuestra selección, hablaremos como tema prioritario la renovación del técnico Henry Duarte, a quien consideramos un buen elemento, un entrenador completo”, manifestó el presidente de Fenifut.      

Además, anticipó que con los fondos que designará la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) a Fenifut, unos 5 millones de dólares, los cuales serán divididos en cuatro tandas (1,250,000 al año), comprarán varias hectáreas de tierras, donde construirán un hotel para las selecciones, y un campo de futbol con engramado sintético y medidas estándar que cumplan con los parámetros internacionales. “Ya elaboramos nuestros planes, teníamos que llenar un formulario presentando los proyectos para la aprobación del presupuesto y todo está listo”, aseguró Quintanilla, quien ocupa el asediado pero caliente banquillo de la presidencia de Fenifut.

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