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Brilló el Real Madrid como equipo pujante, funcional y destructivo y Cristiano Ronaldo volvió a ser la fiera voraz que todos conocemos asestando tres estocadas, una de penal, olvidando la gran atajada de Oblak sobre un escalofriante cabezazo del portugués hacia abajo. El 3-0, es poco tratando de graficar el show ofrecido por la tropa del “General” Zidane en todos los sectores. Sin pretender exagerar, con ese futbol tan vertiginoso como imparable y Cristiano restaurado, más este Bale que impresiona juego tras juego, la brillantez de Isco y la presencia de Modric, el Madrid que mostró una defensa firme y precisa apretando tuercas, podría terminar la Liga sin perder.

Los dos equipos se metieron a las brasas sin inhibiciones, exhibiendo un futbol audaz, pisando el acelerador a fondo, pero poco a poco, el Real Madrid con la incidencia de Bale y Cristiano y el accionar de Isco, logró con un mejor manejo de su agresividad, salir favorablemente del cambio de arremetidas y establecerse sacando provecho de una defensa con laterales tan ágiles e incidentes como Marcelo y Carvajal, mientras Varane y Nacho recortando espacios y anticipando levantaban una muralla en el centro, obligando a precipitaciones de Carrasco y Griezmann, enjaulando a Saúl y quitándole proyección a Fernando Torres.

CRISTIANO A LA CARGA

La atajada de Oblak sobre el estupendo cabezazo de Cristiano en el minuto 11, evitó un temprano desequilibrio, pero a los 22, Cristiano supo resolver cobrando una falta desde la frontal, fuera del área, aprovechando un desvío provocado por Savic, el mismo que facilitó el tiro libre. En ventaja 1-0, el Madrid aplicó un mayor atrevimiento y ablandó el endurecimiento que caracteriza al Atlético. El segundo gol fue conseguido vía penal al ser derribado Cristiano, entrando al área por la izquierda. El remate del portugués desde los doce pasos, fue hacia la derecha de Oblak quien se lanzó al otro lado.

El 2-0 en el minuto 69, tenía el peso de una montaña y el equipo de la realeza, como esos pegadores incansables que disfrutan haciendo crujir costillas y doblar rodillas, continuó ejerciendo presión. Un escape de Bale por la izquierda abrió la defensa del Atlético en retroceso en el minuto 76, y el centro a media altura fue apropiado para la entrada de Cristiano libre de marca quien remató para su tercer gol. No se necesitaba escuchar la marcha fúnebre. El Atlético, ahora a nueve puntos del Real, era un cadáver, mientras el Barcelona, golpeado por el empate 0-0 con el Málaga por culpa de Kameni, quedaba a cuatro puntos, con el Clásico en la vuelta de la esquina.

Al salir del Estadio, Cristiano fue visto con saco y corbata, listo para ir a la gala del Balón de Oro. Su fiereza, brillaba.

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