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En una pelea difícil de juzgar en varios asaltos, no encarnizada ni vistosa, ni merecedora de ser recordada, pero interesante por el misterio que la cobijó a lo largo de todo el trayecto, y que convirtió las consideraciones en rompecabezas, el estadounidense Andre Ward conservó su invicto y se adueñó de los tres cinturones de las 175 libras, derrotando al ruso Sergey Kovalev por unanimidad, con el cerrado margen 114-113 en las tres tarjetas.

Aún sin la caída de Ward en el segundo asalto, consecuencia de una derecha bien dirigida que hizo explosión, vi ganar a Kovalev por tres puntos, considerando dos asaltos empate 10-10 por la confusión que prevaleció en ellos. ¿Cómo pudo Ward borrar esa desventaja de tres puntos conseguida por el ruso en el propio arranque del combate, si el resto del recorrido fue muy equilibrado y con ligera inclinación hacia Kovalev, quien supo cerrar fuerte entre la agitación previsible? La definición apropiada al resultado que evitó la derrota de Ward, la proporcionó con mucha decencia el propio Kovalev, sin llegar a mostrarse furioso: fue una decisión equivocada, expresó. 

Factores que afectaron 

No fue un peleón y confirmó la desesperante necesidad actual de ver a figuras capaces de provocar estremecimientos emocionales, como lo hacían muchos en tiempos que parecen haberse ido para nunca más volver. Los constantes amarres, innecesarios, con Kovalev empujando dos veces a Ward hasta las cuerdas después de “atornillarlo”; el excesivo manejo de la media distancia midiendo el alcance de los golpes y dejando puertas abiertas para salir de las brasas cuando las complicaciones aparecieran; la falta de determinación para forzar la pelea adentro en busca del dañino golpeo al cuerpo; y el poco sostenimiento de la agitación generando cambios de golpes, son los factores que impiden la calificación de pelea memorable. 

El cerrado margen de 114-113 en las tarjetas manejadas por jueces tan estadounidenses como Ward, dejó el escenario preparado para una necesaria revancha. Obviamente, Kovalev, afectado por el discutido fallo, se la merece. “Le voy a patear el trasero si volvemos a enfrentarnos”, dijo el ruso refiriéndose a esa posibilidad. Pienso que Kovalev, sin forzar tantos amarres, puede ser más enérgico que Ward en sus despliegues ofensivos si confía lo suficiente en su resistencia y toma riesgos para intensificar su presión.

Prudentemente, Ward aseguró estar dispuesto a pelear esa revancha, pero no de inmediato. A corto o mediano plazo, ese enfrentamiento para despejar dudas y terminar discusiones, es inminente. Y lo es por lo discutible del fallo, más que por lo excitante del combate. Naturalmente, quedamos convencidos que si ambos deciden ir a fondo, pueden realmente proporcionar una gran pelea.

31 victorias sin derrotas es el récord de Andre Ward, mientras que Kovalev quedó con 30 triunfos y un descalabro. 

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