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Saliendo de las brasas puñales en mano, los Indios que habían empatado el marcador 3-3 a un desorientado Wilber Bucardo, parecían tener liquidados a los Tigres, pero Juan Carlos Urbina se ponchó con las bases llenas y Jilton Calderón falló, alargando el drama a extrainning. En el décimo, el Chinandega, que había intentado suicidarse con un beisbol errático y un pitcheo inseguro en el séptimo y el noveno, viendo desvanecerse una ventaja por 3-1 desde la segunda entrada, renació bruscamente y con una devastadora ofensiva que no dejó piedra sobre piedra, produjo 11 carreras contra Elvin Ramírez, Fulvio Delgado y Norman López, coronada por el inmenso jonrón de Osmar Marval, sepultó al Bóer imponiéndose 14 por 5. Los seguidores de la Tribu se ocultaron debajo de las butacas para quitarle ruido a sus quejidos.

El derrumbe indio fue estrepitoso, con un toque macabro. No fue un cierre apropiado para un partido que más allá de los siete errores, cinco del Bóer, exhibió una gran belleza defensiva con lances de ribetes espectaculares y ceros dibujados con gruesos crayones entre la desesperación.

De 3-1 a 3-3, al extrainning, y el viaje al caos a bordo de un tren bala. El impacto fue brutal: once carreras de un Chinandega desbordado, implacable masticando los brazos indios. Mi camisa tenía manchas de sangre.

EL “TOREO” A CHESLOR

En uno de los momentos cumbres de un juego que tuvo tantos, Cheslor Cuthbert con las bases llenas enfrentó al pequeño Junior Téllez con la pizarra en contra de los Indios 3-1 en el cierre del séptimo. El aliento del dragón amenazante en el cajón de bateo se captaba en las tribunas ligeramente pobladas. De pronto, Téllez se sintió del tamaño de Justin Verlander y retó a Cheslor con dos strikes de bolas rápidas a nivel casero que el big leaguer dejó pasar. Después de faulear, Téllez fue en busca de la esquina de afuera y Cheslor, tratando de aguantar, roleteó al pitcher que perdió la bola y no hubo doble play. Eso permitió anotar a Cáceres, pero el Bóer no pudo hacer algo más y terminó con sus rodillas dobladas 3-2.

Un show del arte de la defensa fue visto anoche en el viejo estadio por jubilarse. Dos monumentales atrapadas en los bosques sacadas del Circo del Sol, realizadas por Ismael Munguía en el segundo inning y César Díaz en el sexto, sobre batazos limpiabases, le “robaron” a los Indios tres y dos carreras, y una de elasticidad llamativa que ofreció Vladimir Frías sobre un batazo envenenado de Jimmy González impidió que los Tigres estiraran la ventaja en el séptimo, manteniendo grabado en piedra ese 3-1 que se estableció en el segundo episodio. Agreguen un estupendo fildeo de Cheslor en el sexto y la atrapada de Jilton Calderón en el octavo.

JYMMY GONZÁLEZ ABRIÓ CON UN TRIPLE EN LA ALTA DEL DÉCIMO.TENEBROSO ARRANQUE

El inicio del juego fue tenebroso para el Bóer. Dos errores, un boleto, un golpe y dos imparables con poco ruido, uno de ellos dentro del cuadro, facilitaron tres carreras contra el pitcheo de Luis Hernández, el abridor indio. Fatal el antesalista Mateo en el fildeo sobre el batazo del lead off Ismael Munguía y desajustado el short Frías, fallando en tiro después de tomar un batazo de Marval. Los Tigres aprovecharon y se escaparon 3-0, obligando desde muy temprano a realizar una persecución.

Cerrando el segundo, los Indios sacaron las uñas y se las mostraron amenazantes a Abraham Taveras llenando las bases con hit abridor de Cuthbert, cohete de Urbina y machucón dentro del cuadro de Calderón. Sin duda, un momento apropiado para volcarse ofensivamente, pero la bola bateada por Mateo convertida en proyectil fue fildeada espectacularmente por Munguía, desplazándose hacia la izquierda y lanzándose, ahogando la posibilidad de barrer las bases y limitando al Bóer a solo una carrera, porque Giménez, perezoso corriendo, bateó para doble play.

El caos había sido sujetado por las orejas y los Indios solo se acercaron 3-1.

SILVA EVITA DERRUMBE

El error de Cheslor con dos outs en el segundo inning y el de Mateo en el tercero también con dos outs fueron ignorados por Hernández, quien también sobrevivió a la pérdida de control en el cuarto, dibujando un cero pese a ceder dos boletos. No pudo estirar más Hernández la cuerda de su brazo y en el quinto se metió en el laberinto. Base a Jesús López más hit de Jimmy, lo obligaron a colocar su barba en remojo y después de un out golpeó  a Edgar Montiel. Con las bases llenas fue retirado y entró al intento de rescate, una rareza en este beisbol, Braulio Silva.

Casi sale desnudo del baño como Arquímedes gritando: ¡Lo logré!, cuando hizo que Marval bateara para doble play simplificador.

El Bóer  tuvo aliento para recortar 3-2 con la difícil carrera del séptimo inning impulsada por Cuthbert bateando al pitcher, y luego empatar 3-3 dramáticamente, antes de hundirse en forma espeluznante agregando dos carreras en el fondo del décimo, sellando el 14-5.

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