Alejandro Sánchez S.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿Cuán necesario es ostentar una etiqueta que acredite a un sujeto como directivo para desarrollar algún deporte? Es una pregunta que José Cecilio Gámez puede responder con certeza: “La voluntad es lo que importa”. Con un tanto de disposición y una porción considerable de amor hacia el prójimo, el destituido miembro de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut) se ha dado a la tarea de dotar de utillaje deportivo a varios equipos del departamento de León, consciente que su aporte será importante para la práctica adecuada del balompié en las comunidades de esa ciudad.

El pasado fin de semana, Gámez visitó los municipios de Quezalguaque y Malpaisillo, para entregar balones a los equipos de futbol que participan en el Torneo Departamental de Campeones Municipales. Días antes, benefició a clubes de Nagarote y Telica, con ese insaciable deseo de ayudar a los jóvenes nicaragüenses. Como valor agregado, Cecilio colabora con escuelas de futbol de León, con el equipo de Primera División de Futsala y el de Tercera División Nacional de la UNAN–León.

¿Retribución? La satisfacción de saber que con su aporte colabora al desarrollo del futbol nacional desde la raíz, es suficiente recompensa para Cecilio Gámez. Una acusación por aparentemente haber “actuado en contra de los intereses del desarrollo del futbol” propiciaron su exclusión de Fenifut a inicios de este año, señalamiento que hasta ahora carece de la veracidad suficiente para ser considerado justo. En el campo de lo tangible Gámez ha demostrado lo contrario, sin que sea necesario lucir un cargo de directivo.

Gámez no tuvo derecho a la defensa, su exclusión de la federación, como la de otros dos exdirectivos, quedó a merced de las consideraciones del ahora expresidente de esa institución, Jacinto Reyes Gatica y el todavía secretario general, Ildefonso Agurcia, con el soporte del todopoderoso Comité Ejecutivo. Pero, quién es capaz de cortar las alas de alguien cuyo principal interés es fomentar la práctica del deporte, además, haciendo uso de recursos propios.

Afortunadamente, la gente “común” tiene impunidad en esas lindes, la sociedad no rechaza los esfuerzos que realizan personas como Cecilio Gámez, a sabiendas que son muy pocos.

Casi un año después de aquella destitución, Gámez ha tomado una seria lucha, no por ser reconocido como directivo de Fenifut, ese asunto será sanado con el tiempo, la lucha que pelea es a causa de la identificación de talento en las comunidades más recónditas del país, los sectores que por muchos años han sido descuidados, por el resurgimiento de los clubes que son desacreditados al ser pequeños y porque no falte un balón y una cancha para jugar al futbol. Y ahora, ¿quién se cree dueño del futbol?

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus