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Cuando ya se conocen los resultados de la última votación que mantiene inalterables los tres primeros lugares, la permanencia de Román “Chocolatito” González como el número uno entre los Libra por Libra parece ser la única certeza absoluta en el boxeo de primer nivel durante este 2016. Y no es poca cosa. Hay varios campeones que este año han reclamado ese lugar, pero la elección para muchos osada que realizó en su momento el panel de ESPN hoy está más justificada que nunca. Y de eso se trata esta columna.

En septiembre, luego de la victoria de Saúl “Canelo” Álvarez sobre el británico Liam Smith, el reclamo fue de Óscar de la Hoya luego de una visita a los estudios de ESPN. Para De la Hoya, “Canelo” debería ocupar el primer lugar, Gennady Golovkin el segundo y le concedió a “Chocolatito” recién el cuarto lugar del escalafón. El promotor del mexicano consideró, a la hora de sustentar su reclamo, no solo la necesidad de tener en cuenta las condiciones y cualidades técnicas de cada boxeador, sino también la clase de rivales que ha enfrentado en su carrera.

Recordemos que “Canelo” es parte del Top 10, pero no ha sido parte del Top 5 en nuestro ranking.

Con Román González las cosas son claras y carecen de episodios que puedan oscurecer su reinado. Son 46 victorias, 38 por la vía rápida, ninguna derrota y siempre ha vencido sin dejar sombra de dudas. A su reconocida predisposición a enfrentar al mejor disponible, tomemos su desempeño en cada pelea como barco insignia de su merecido primer lugar. “Chocolatito” domina a sus rivales, los agobia, los lastima, los obliga a retroceder, a buscar alternativas estratégicas para evitarlo en el ring y no les alcanza con ser más veloces, tener mejor altura o disponer de mejor distancia: el control efectivo del combate siempre es propiedad del nicaragüense.

Y si su desempeño no bastase, el desempeño de sus rivales honra el valor de cada una de sus victorias. Así fue en sus dos combates del 2016 contra McWilliams Arroyo y luego subiendo de categoría contra el invicto Carlos Cuadras. Fueron peleas que a Román González le exigieron al límite. Hubo confrontación de planes, necesidad de cambios de ritmo, exigencias a la concentración, emotivos momentos de intercambio al “tú por tú” y sobre todas las cosas: entrega al espectáculo. Darle al fanático lo que el fanático merece de dos verdaderos guerreros: lucha sin cuartel, sin renuncias, sin miedo al golpe que viene y respondiendo con el doble de golpes que van.

El final del 2016 está “a la vuelta de la esquina”, pero esa esquina la podremos doblar una y mil veces que siempre nos encontraremos con lo mismo: “Chocolatito” González inamovible en el primer lugar entre los mejores. Que los otros mejores sigan trabajando por mejorar y examinen con lupa sus errores si desean que la historia cambie. Hasta entonces el ranking de los Libra por Libra tendrá una única certeza, la que da título a esta columna.

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