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Paul Estrada fue anoche un pícher indescifrable, certero y mortífero. Su plausible presentación monticular de siete entradas completas de solo dos carreras, tres imparables y ocho ponches fue la base sobre la cual los Gigantes de Rivas construyeron una victoria con pizarra de 4-2 sobre el Oriental de Granada, sosteniéndose con autoridad en la cima de la Liga de Beisbol Profesional Nacional.

Los pícheres recién terminaban de calentar sus brazos cuando el marcador ya sufría sus primeras modificaciones. Paul Estrada, abridor de los Gigantes, fue tempranamente sacudido por sencillo del antesalista Moisés Flores y cuadrangular por el jardín izquierdo del siempre temible Ofilio Castro. Sin haber sacado siquiera dos outs, Estrada perdía 2-0. Sin embargo, en el cierre, su ofensiva le dio una palmada de tranquilidad estrechando la diferencia a 2-1, lo que fue posible gracias a base por bolas a Wuilliam Vásquez y doblete remolcador de carrera del debutante Reggie Abercrombie. 

Tras pagar caro ese inicio titubeante, ambos lanzadores enderezaron su picheo y se adueñaron del encuentro. Luego de ese primer episodio en el que fueron sacudidos, Estrada y Gustavo Martínez se tornaron indescifrable, hundiendo en la inutilidad a los bateadores.  Hasta el cierre de la séptima entrada, el abridor de Rivas había ponchado a ocho adversarios, exhibiendo un dominio con apariencia de inquebrantable. Por su parte, Martínez, sin mostrar una admirable frecuencia de ponches, estaba manejando sus picheos de tal forma que la ofensiva de los Gigantes luciera desconcertada.

Descontrol fatal

El dominio apabullante de ambos carabineros no permitía que se pensara en la aparición de ese problema llamado descontrol. Sin embargo, el Gustavo Martínez dominante de las primeras seis entradas desapareció en el cierre del séptimo, cuando bases por bolas consecutivas a Luis Allen y Justo Rivas y golpe a Isaac Martínez llenaron las almohadillas y lo hicieron salir del montículo. Atrás había quedado el picheo inteligente con el que mantuvo en silencio a la fiera batería de los Gigantes, que con Erasmo Reyes en la loma le dieron vuelta al marcador 3-2. A Gustavo todo se le derrumbó en un solo episodio.

Con la victoria en las manos, el mánager Germán Meza decidió que Estrada no saliera más y en su lugar envió al debutante dominicano Pedro Viola para que resolviera el octavo episodio y a Francisco Valdivia para que salvara el juego, que terminó con pizarra de 4-2. Ganó Estrada el duelo de picheo que sostuvo con Gustavo Martínez.

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