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Hay partidos tan confusos, en que lo único seguro es la inseguridad, como ese realizado anoche en Chinandega. Los Indios del Bóer, descalzos entre las brasas, zigzagueando, tambaleándose, casi sin darse cuenta, derrotaron a los Tigres por 8-6 y continúan como sublíderes persiguiendo a los Gigantes de Rivas. Las cifras en la pizarra estuvieron moviéndose borrosamente como azotadas por el viento entre palmeras. Cuando cayó el telón, muchos preguntaron aturdidos ¿Quién ganó? Y se acostaron sin saberlo.

Temprano, los Tigres arañaron el picheo de Róger Marín con dos outs y bases limpias en el cierre del segundo inning, adelantándose 1-0. Hits de Osman Marval y Edgar Montiel, situaron hombres en las esquinas, y el chavalo Rayo, siempre inquieto como lo mostraba su promedio de .366 puntos, volvió a funcionar con cohete impulsador a la banda contraria. Intentando salir de una preocupante sequía, el equipo de Chinandega pegaba primero.

INDIOS VOLTEAN PIZARRA

Fue fugaz la ventaja de los Tigres. En el inicio del tercero, flaqueó el brazo zurdo de Raúl Ruiz. Boleto a Montes, avance con machucón de Cabrera e hit productor de Caseres, borraron la diferencia. El bateo indio no se enfrió, y en el cuarto episodio, desequilibró la pizarra con dos outs y dos circulando, consecuencia de hits conectados por Cheslor Cuthbert y Wilfredo Giménez. Ahí estaba Juan Carlos Urbina, amenazante, en un momento que podría ser convertido en cumbre al hacer la revisión final, y funcionó impulsando par de carreras, haciendo girar la pizarra 3-1 a favor del Bóer. La pérdida de pelota del guardabosques izquierdo Smith, facilitó el avance a segunda de Urbina, quién anotó en un atrevimiento próximo al suicidio, al no poder controlar el cácher Marval la pelota llegada a tiempo. La ventaja india se estiró 4-1, saludable, estimulante, no definitiva.

Además: Cheslor se robó el show

No tardó mucho el Chinandega en contragolpear, sacando del escenario a Marín con su brazo averiado. Hit de Munguía y base a Jesús López, dibujaron la posibilidad aprovechada por Jimmy con hit productor. Alarmado el mánager de la tribu, Padilla, retiró a Marín y llamó a Braulio Silva. Una enorme opción de simplificar dificultades se malogró cuando un rebote extraño hizo que la pelota bateada por Smith para doble play, se le escapara a Frías en el short, anotando López la tercera carrera de los Tigres. De Caster fue golpeado llenando las bases y pese a que se realizaron dos outs con el roletazo de Marval, el Chinandega empató el juego 4-4 al anotar Jimmy. 

ARREMETIDA IRREVERSIBLE

Los Indios parecieron no ser afectados por esta reacción de los Tigres, y en el inicio del sexto, tomaron nuevamente las riendas con una arremetida de cuatro carreras distanciándose 8-4. Hit abridor de Giménez, sacó del montículo al zurdo Ruiz, ingresando Abraham Taveras, quien cometió errores consecutivos sobre batazos hacia él de Urbina y Montes, este último productor, soportando un hit de Cabrera consecuencia de un brinco alto con el cuadro adentro que empujó otras dos, y otro de Rizo, cerró la contraofensiva de la Tribu.

Obviamente, entre la incertidumbre, no todo estaba escrito, y en el cierre del séptimo, regresó el suspenso. Un hit, un boleto, un wild, un balk y una rara jugada de escogencia, proporcionaron dos carreras al Chinandega recortando la diferencia 8-6 y explotando a Silva, entrando Johnny Polanco. ¡Qué difícil fue sacar el último out y evitar más daño! Cinco brazos utilizaron los Tigres y cuatro los Indios cerrando Elvin Ramírez. Al bate, Cheslor de 3-1 con dos bases, y Cabrera de 4-1.

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