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El estadio de los Dodgers abre sus puertas en Los Ángeles como escenario del desenlace del Clásico 2017, tanto en su fase semifinal como en la final. Es difícil fijar favoritos, pero resulta irresistible imaginar a Puerto Rico y Estados Unidos, que hace días batallaron tan fiera y espectacularmente en San Diego, fajándose por el banderín en esta cuarta edición. No hay duda de que lo visto en los diferentes terrenos, con juegos decidiéndose en la última bateada y remontadas, ha sido satisfactorio para los más exigentes, aunque los peloteros se encuentren en la etapa del entrenamiento primaveral. Puede decirse que ha sido el Clásico más exitoso, pese a la incomodidad de reglas especiales que alteran la esencia del juego.

Puerto Rico, que ha estado invencible en el Clásico 2017 con un equipo compacto, pretende regresar a la final del evento si logra derrotar esta noche a Holanda, que igual que hace cuatro años logra extenderse a la fase semifinal. Finalista contra Dominicana en el 2013, Puerto Rico presenta una línea de fuego que ha resultado muy dañina en su ruidoso avance. Cuando se trata de “torear” el peligro que representan en el cajón de bateo, Yadier Molina, Francisco Lindor, Carlos Correa, Javier Báez, Carlos Beltrán y Angel Pagán, hay que saber persignarse. En una semifinal a muerte súbita, sin espacio para vaticinios, siempre se observa un favorito, en este caso Puerto Rico, pero no hay nada escrito, porque Holanda, derrotada 8-6 por Japón en la segunda etapa, cuenta con el soporte de los big leaguers Simmons, Profar, Bogaerts, Gregorius y Schoop, más la ayuda que proporcionen Oduber, Smith, Ricardo, Balentien y DeCaster, lo que hace pensar en una batalla colosal hoy.

Estados Unidos, que en el 2009, durante el segundo Clásico, perdió con Japón en semifinales, se encuentra bien armado y aunque fue vencido 6-5 por Puerto Rico en duelo correspondiente al Grupo de la Muerte, en un raro desajuste del abridor de Toronto Marcus Stroman, ha dejado constancia de su fortaleza en todos los sectores. Una gran atrapada salvajuego de Adam Jones, el kilómetro jonrón de Giancarlo Stanton y los batazos impulsadores de Brandon Crawford y Andrew McCutchen eliminaron al campeón del 2013, Dominicana, por 6-3 asegurando su boleto para semifinales, obligado a fajarse con Japón, que podría distribuir el esfuerzo adecuado de una combinación de brazos, para optar a la victoria. Estados Unidos tiene listo a Tanner Roark para abrir mañana contra el sigiloso y peligroso equipo de Japón, pensando en Marcus Stroman para trabajar en la final. El favoritismo de Estados Unidos es visible en esta semifinal, sin llegar a ser sentencia. Así que las dos intrigas abiertas son muy atractivas.

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