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Mientras el tiempo pasa, las posibilidades de sorprender al mánager Rick Rentería, de los Medias Blancas de Chicago, se agotan. Para nadie es un secreto lo difícil que es para Everth Cabrera abrirse paso en un campo minado de jugadores consistentes; sin embargo, el nica ha logrado desempolvar su bate. Aunque ha dado chispazos de grandeza, no ha sido lo suficientemente solvente, como para ganarse un cupo en la alineación de los Medias Blancas.

La resurrección que Everth Cabrera experimentó al bate, el pasado  28 de febrero, anotando tres carreras, robando dos bases ante los Rojos de Cincinnati, debe ser guardada como la mejor presentación del nica en los vigentes campamentos primaverales, seguida por su actuación el 14 de marzo frente a los Marineros de Seattle, donde el pinolero logró conectar su primer jonrón en este Spring Training, frente al relevista derecho Nick Vincent.

El panorama para el nica no es positivo, aunque desde que salió del terruño estábamos conscientes de la proeza que significaría para el nandaimeño convencer al mánager de Chicago de que tenía los recursos necesarios para ganarse un puesto en el roster de 25. El promedio de bateo de Cabrera es de .222 puntos, un average que no es exuberante pero sí aceptable. Everth nunca ha sido un bateador feroz, pues lo que lo condujo a las Grandes Ligas fue su velocidad en las bases y en este rubro el nica ha estado endeble, pues solamente ha robado dos bases en lo que va de los  campamentos primaverales.

Cabrera se fue ayer de 4-1, con una carrera anotada y dos ponches, promediando .222 puntos. En su primer turno el pinolero fue ponchado por el lanzador Matt Shoemaker, luego en su segunda oportunidad en el cajón de bateo fue dominado por la misma vía (ponche) ante el mismo lanzador. Posteriormente, en el episodio cinco, Everth conectó sencillo al jardín derecho.

La última presentación fue en el episodio seis frente a Bud Norris, ante quien fue dominado por la vía 53 (de tercera base a primera). La lucha del nandaimeño sigue, un contrato de ligas menores sería una gran ganancia para él, y quedar en el equipo grande es una proeza, que desde cualquier punto de vista requiere un reconocimiento del tamaño de una montaña.