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Gennady Golovkin cortó su racha de nocauts, tuvo tremendos problemas para llegarle con sus golpes a Daniel Jacobs, pero al final se llevó con justicia la victoria en la pelea más difícil de su carrera y ante un rival que subió al cuadrilátero luciendo y pesando como un semicompleto.

La condición física de Jacobs obligó a muchos cambios en la estrategia del campeón, lo cual le otorga aún más mérito a su trabajo y al de su esquina. Si Jacobs no hubiera decidido evitar la balanza de la FIB para no cruzar el límite de las 10 libras al día siguiente, seguramente otra hubiera sido la historia. Pero esa fue la estrategia del estadounidense (jugar con el peso) y casi le sale bien el invento. Al menos evitó ser “un noqueado” más de GGG.

En el mismo comienzo de la batalla, Golovkin supo que el peso en la mano de Jacobs sería diferente a todo lo acostumbrado, como también que por delante tendría un rival superior desde el concepto técnico y en el manejo de sus piernas.

El primer episodio nos mostró que veríamos una versión diferente de GGG. Menos abrumador y más paciente, cauteloso y dispuesto a golpear sobre seguro.

En esta pelea, los errores costarían la victoria y el primero en cometerlo fue Jacobs, quien se recostó a las cuerdas y llegó la única caída en el combate que, en una pelea cerrada, se sabía que sería crucial al ojo de los jueces.

¿Por qué perdió Jacobs?

Seguramente, Jacobs realizó el mejor campamento de toda su carrera. Tal vez esta batalla la preparó como ninguna otra y seguramente jamás había lucido tan fuerte como en este combate.

En el MSG, que en cierta forma es su casa, subió a enfrentar a un noqueador al que superaba en por lo menos dos divisiones a la hora del combate. Pero no ganó, por más que su desempeño fue de altos quilates.

Golovkin le ha ganado a todos, incluso al mejor mediano (Jacobs) que subió al ring inventado de semicompleto.

Esperemos que en septiembre el próximo rival de GGG sea el vencedor de Saúl “Canelo” Álvarez y Julio César Chávez. Otro rival nos pondría a todos ante la necesidad de reconsiderar la propia esencia de este deporte. Circo o competencia verdadera.

En la noche de Nueva York vimos al mejor mediano contra el mejor mediano. Ahora que aquellos que también presumen de ser mejores vayan y reten al ganador.

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