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Fue grandioso

Cada día que pasa y ahora que he tenido la oportunidad de cubrir dos peleas de título mundial de Román González, mi admiración por este muchacho crece sin cesar. El sábado, desgraciadamente le robaron, no se merecía tal estafa de los jueces, pero el boxeo es así, suele ser empañado por este tipo de decisiones absurdas. Fue un combate memorable, eso sí.

Pero también las derrotas pueden servir para exponer puntos que pueden mejorarse de cara al futuro. No hay duda que en el equipo de trabajo del tetracampeón se necesitan cambios, y sé que decir esto les molesta e incomoda a algunos miembros de su equipo, pero Román debe analizar, ser inteligente, y darse cuenta de que hay muchas cosas que no andan bien.

Faltó estrategia

Lo primero es mejorar su esquina. Debutó Wilmer Hernández como entrenador y he sido uno de los más acérrimos defensores de la candidatura de Wilmer tras la muerte de Arnulfo Obando. Es un muchacho de 34 años esforzado, enfocado en su trabajo y con ganas de seguir creciendo como entrenador, muy humilde.

Fue su primera prueba de fuego con derrota, un descalabro que debió ser victoria. La esquina no tuvo nada que ver en el resultado, de manera que sí me toca valorar si pasó o no la prueba, diría que sí, pero agregándole la palabra “relativamente”. Y por qué digo esto, mi argumento se basa en que estratégicamente no vi variantes importantes durante 12 asaltos.

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En la previa habíamos dicho que Rungvisai era el rival adecuado para que Román luciera inmenso, incluso Wilmer hasta mencionó que confiaba en debutar con un nocaut. Pero todas esas ventajas que, en teoría, daba el tailandés no fueron aprovechadas del todo. Compartiendo con varios colegas, les decía que a sus 29 años, “Chocolatito” debe aprender a dosificarse, no se trata de cambiarle el estilo, sino que hay momentos en que no es necesario salir como tren demoledor.

Defensivamente el tailandés es un jamón, pero eso no se aprovechó del todo, la pelea fue adentro siempre, en las brasas. ¿Se imaginan lo que podría pasar con Naoya Inoue peleando así? Ciertamente esto provoca un gran espectáculo, el nica no debía pasar 12 asaltos con el mismo tren, ante un rival que estaba propenso a sufrir más si se aplicaban variantes, incluso hasta pudo ser noqueado. Además, Román sufriría menos.

Román otra vez tiró pocos ganchos a la zona hepática y por segundo combate consecutivo se concentró en el ataque al rostro. Tampoco se le vieron mejorías defensivamente pasando golpes, ni mostró un aumento de velocidad. González lució el sábado por qué tiene un don divino boxísticamente, pero ese talento, como dice Bernardo Pilatti de ESPN, necesita ser acompañado por una estrategia adecuada.

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Mejorar relación con la prensa

En esta semana de cobertura, hubo algunas diferencias entre el equipo de Román y algunos periodistas, me incluyo entre esos. Carlos Blandón, apoderado del nica, debe buscar cómo mantener una buena relación con todos los medios, sin preferencias, al final eso le conviene a su peleador, entre más salga la marca de sus patrocinadores en los medios es mejor, si lo vemos desde el punto de vista comercial le conviene.  Es absurdo pensar que los periodistas queremos destruir al equipo de trabajo. Pero ese tipo de incomodidades se dan porque no saben digerir cuestionamientos y críticas, y allí los incluyo a todos, excepto a don Luis González. No me imagino su reacción si vivieran en un país como España o Estados Unidos, donde se cuestiona a los deportistas con titulares fuertes, se les dedican columnas muy duras, y aun así los atletas están abiertos a hablar con la prensa. En Nicaragua aun no pasa esto, a Román siempre se le ha tratado con cariño.

Pero a veces siento que indisponen a Román, haciéndole ver que se le está atacando con intenciones venenosas, lo cual no es así. Los periodistas somos los más interesados porque a González le vaya bien y nos dolió en el alma lo sucedido el sábado, pero si cada cuestionamiento lo van a tomar de mala manera, restringiendo y bloqueando la información, es sinónimo de falta de madurez.