Harold Briceño Tórrez
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Mientras escribía esta columna en la sala de redacción de El Nuevo Diario, Haxel Murillo llegaba a Nicaragua procedente de Nueva York, donde por más de una semana se dedicó sin horario y con una pasión desenfrenada a la cobertura  del combate entre el nicaragüense Román “Chocolatito” González y el tailandés Srisaket Sor Rungvisai, que terminó en lo que el mismo Haxel denominó como “La gran estafa”, aludiendo al título de la famosa película que se estrenó en el 2001.

Sin temor a equivocarme fue Murillo, quien entre los periodistas nicaragüenses realizó la cobertura más completa del duelo en el que Román ponía en riesgo por vez primera su corona de las 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Escribió y envió para la edición impresa de El Nuevo Diario un promedio de tres notas diarias, realizó entre una y dos transmisiones en directo a través de Facebook Live por día y si fuera poco, se encargó de tomar las fotografías que acompañaban cada nota publicada. Es decir, fue un periodista multifuncional, de esos que la modernidad demanda y que en muchos medios no suelen valorar. Fue escritor, fotógrafo y tantas cosas más.

Siempre procuró ser el primero en todo, por eso viajó con anticipación. Entrevistó a cuanto especialista de boxeo se lo permitió, entre ellos Bernardo Pilatti, de ESPN, y Juan Larena, de la cadena Space. Lo importante es que los entrevistó antes que el resto y lo hizo con gran responsabilidad. De las notas que Haxel escribió durante su gran cobertura, el total de ellas aparecieron en los reportes de la web de El Nuevo Diario como las más leídas, lo que además debe atribuírsele a que todo lo relacionado a Román captaba la atención de la gente.

Por último, la cobertura realizada por Murillo exige mayor nivel de admiración cuando se conoce que el equipo a cargo de Román González rompió lazos de comunicación con él, justo días antes del combate, solo porque Haxel criticó de ellos una mala actitud. Pese a esto, el muchacho no se amilanó y siguió adelante con su cobertura, mostrando una pasión admirable por su trabajo. Ahora que está de regreso y después de haber seguido su trabajo, solo me queda felicitarlo y animarlo a seguir mejorando, de cara a convertirse en un periodista de referencia nacional.