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En Puerto Príncipe, Haití fue el amo y señor de la cancha. Venció 3-1 a Nicaragua, mostrando una soberanía total en el partido, tuvo posesión de la pelota, creó ocasiones de gol, desnudó las carencias del rival, aprovechando cada error de la Azul y Blanco, explotándolos al máximo. La selección jugó uno de los peores partidos en la era del costarricense Henry Duarte y regresa hoy al país con los pies hinchados, prácticamente eliminada del repechaje de Copa Oro.

Lo único positivo que puede sacarse es el gol de Carlos Chavarría en el 86’; ganar 2-0 el próximo martes en el coloso de Managua parece una utopía, pero al menos el tanto del futbolista del Real Estelí deja una pequeña luz de esperanza para creer en un milagro. Ayer dio la impresión que al equipo le faltaron jugadores importantes, a quienes Duarte prefirió dejar en casa por inconformidades personales y futbolísticas.  Jaime Moreno, un delantero espigado, capaz de aportar ofensiva y defensivamente hubiese sumado. También se volvió a evidenciar la crisis en el mediocampo, ni Luis Peralta, ni Marlon López, tienen la jerarquía y capacidad de Franklin López. Otro de los peleados con Duarte  prácticamente está en el olvido, Raúl Leguías, el máximo goleador de la selección bien puede alcanzar en el equipo. Estos tres hombres son experiencia, esa que se necesita en duelos claves.

Pero lo peor se vio en la defensiva, la línea de 4 desapareció, las pérdidas de balón fueron constantes, los anticipos jamás llegaron, por arriba los haitianos se impusieron y la fortaleza física fue clave. Luis Fernando Copete y Jason Casco no podían detener el huracán haitiano, y por los laterales poco pudieron hacer Josué Quijano y Manuel Rosas. Francamente se quedaron solos contra el mundo, jugando la ruleta de la suerte, tratando de evitar el vendaval de goles.

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Monólogo caribeño 

En una primera mitad de tormento para la Azul y Blanco, Haití marcó dos goles otorgando misericordia, pues bien pudieron ser cuatro, pero perdonaron, los postes se aliaron con Nicaragua. En el 17’, Jeff Louis anotó el 1-0. Previamente Carlos Chavarría había perdido la ventaja, tras recibir un pase filtrado preciso de Juan Barrera, “Chava” falló con su disparo de zurda. ¿Se imaginan si esa pelota hubiese entrado? Estaríamos hablando de un 3-2.

El mismo Louis en el 33’ se perdió el segundo gol haitiano; su disparo pegó en el poste, la suerte salvaba a Nicaragua, merecedora de una derrota más abultada en ese momento. No obstante, siete minutos después de ese fallo, Wilde Donald Guerrier haría el 2-0. Así finalizó una primera mitad de tormento para la Azul y Blanco, que estaba al borde de la debacle. 

Con la intención de darle más volumen ofensivo al equipo, buscando un gol para descontar, Duarte dio entrada al delantero Eulises Pavón, retirando al mediocampista Luis Peralta. Cambió un poco el dibujo táctico y mínimamente dio resultado, Nicaragua empezó a tener un poco más la pelota, sin tener demasiada profundidad. El dominio seguía siendo de Haití, que bien pudo marcar tres goles más pero solamente concretó uno en el 55’, por medio de Kevin Lafrance. 

El 3-0 ya era una loseta demasiado pesada para Nicaragua. Eso sí, hay que reconocerle a los muchachos el esfuerzo e intensidad de intentar marcar un gol, y el premio llegó prácticamente en la agonía del encuentro. Chavarría marcó el 3-1, un tanto que vale la asistencia al Estadio Nacional de Futbol el próximo martes en la vuelta. Se ve difícil conquistar un milagro, pero el futbol es una caja de sorpresas. Un 2-0 a favor clasificaría a la Azul y Blanco.

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