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Por cumplir 61 años, Mauricio Cruz, siete veces campeón como jugador de los Caciques del Diriangén y ocho como técnico de ese club durante 17 años, volverá al banquillo blanquinegro como un amuleto e invita a soñar a la fanaticada con celebrar un título después de diez largos años de sequía.

El miércoles por la noche, Cruz fue confirmado como nuevo estratega del equipo diriambino, el club de sus amores, al que vuelve en medio de una crisis de resultados, desembocados de una economía enclenque. Sin embargo, el cambio de administración dentro de la institución le ofrece seguridad de que tanto lo financiero como lo futbolístico puede mejorar.

Con la premisa de que los Caciques competirán en mejores condiciones que en años anteriores, Mauricio decidió, con nostalgia, renunciar del cargo que por un par de semanas seguirá desempeñando como director de desarrollo en la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut). Incluso arriesgando la estabilidad laboral y económica que le garantiza el órgano rector del balompié nacional, Cruz está decidido a aventurarse con el Diriangén.

“Hace varios años que ya venían insistiendo para que volviera al equipo, obviamente debía considerarlo porque en Fenifut estoy bien, además mi contrato se vencía hasta 2018. Sin embargo, un centenario no es algo común, pocos equipos pueden presumir de eso y decidí volver para intentar darle una alegría a la afición”, manifestó Cruz, quien un par de horas antes de que se hiciera oficial su contratación con el Diriangén, le notificó al presidente de Fenifut, Manuel Quintanilla, sobre su decisión.  “Me sentí mal, fue duro para mí decidir. La nueva directiva me insistió que querían hacer el anuncio, yo no quería que fuera así, les pedí que esperáramos, pero me insistieron, entonces me dirigí a Quintanilla y le conté. Él me apoyó, sabe que soy responsable y que mi decisión responde al cariño que le tengo al club”, dijo Cruz, quien en sus años mozos compartió equipo con el propio regente de Fenifut.        

Promesa aterrizada

Mauricio se comprometerá durante los tres próximos años con el Diriangén, tiempo en el que espera coronar al equipo, aunque asegura que no tiene prisa por concretar dicho objetivo, consciente de que no depende únicamente de su voluntad. “La fanaticada y la directiva de los Caciques desean resultados tangibles, un título, pero no puedo prometerles que seremos campeones de inmediato. He sido claro, intentaremos ganar, pelearemos por llegar a una final, pero tenemos tres años para intentarlo”, aseveró. 

Sobre los aspectos que deben mejorar en el club, deportivamente, Mauricio está claro: “Necesitamos consolidar al equipo en la delantera con un par de elementos y en defensa requerimos de alguien que sea garantía. Tenemos buenos jugadores de momento, pero necesitan compañía. Ya planteé mis necesidades y confío en que las cumplan. Seremos cuidadosos con la contratación de extranjeros, es prioridad”.

Muy característico de su personalidad, Cruz advirtió que “en el proyecto de los Caciques los jugadores tendrán que sudar la camisa, nadie tendrá la titularidad garantizada”. A su vez, dejó claro que “solo guerreros estarán en el club” y que fiel a su filosofía “la amistad que comparte con varios futbolistas quedará a un lado” a partir de que asuma la dirección técnica. Con los pies sobre la tierra y un compromiso enorme sobre sus hombros, Mauricio emprende un nuevo reto en su carrera como estratega, que espera saldar con creces.

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