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¡Cómo impacta e incide un jugador todoterreno, multifuncional, capaz de caminar casi permanentemente sobre el arco iris de la grandiosidad! LeBron James “envejece” agigantándose. Solo Michael Jordan puede opacarlo, y no totalmente. Cada temporada que pasa, estamos viendo un mejor LeBron, dosificando su fiereza pero no su capacidad de destrucción, escalofriante, más letal. Con 38 puntos, 9 rebotes, 7 asistencias y 2 robos de balón, LeBron fue la figura cumbre en el triunfo de los Cavaliers por 117-104 contra los Celtics, todavía resoplando después de las siete desgastantes batallas con los Wizards.

SIN DUDA, UN ALARDE

El equipo de Cleveland, que cerró la final del 2016 con tres victorias consecutivas frente a los Warriors, está cabalgando sobre una racha de nueve triunfos en estos Playoffs del 2017, para alargar a doce juegos su invencibilidad. Eso es un alarde en tan exigente nivel de competencia, y el factor clave es LeBron, que con sus rugidos hace temblar la tierra. Hace unos días, con esa sencillez que caracteriza a la objetividad, McMillian, el entrenador de Indiana, dijo después de ser barrido en cuatro cerradas batallas: si LeBron ha estado con nosotros, todo cambia. Agregando: tener a LeBron te proporciona una ventaja muy grande.

Kevin Love fue importante a la orilla de LeBron en la primera mitad, mientras los Cavaliers se adelantaban 61-39, doblando las rodillas de los Celtics pese a los esfuerzos de Thomas, Bradley, Horford y Crowder. El equipo de Cleveland cambió golpes en el tercer período que perdió 36-31, pero mirando la pizarra, entrando al cierre de juego con 17 puntos de ventaja 92-75. Esa diferencia facilitó tranquilidad a los Cavaliers, superados 29-25 en esa etapa, para imponerse sin entrar en lo especulativo 117-104, dejando una impresión de superioridad que no sería sorprendente encontrarnos con otra barrida, algo muy difícil en una final de Conferencia.

CIFRAS DE UN GIGANTE

No hay forma de sujetar el ímpetu de LeBron. Su inmensidad sin medida, lo impide. En los primeros ocho juegos, LeBron marcó 275 puntos, solo detrás de los 291 registrados por Michael Jordan, pero sus 70 rebotes y 50 asistencias, en ese trayecto, provocan asombro. Estamos en presencia de un hombre, que hace dos años, pese a sentirse casi solo por las pérdidas de Irving y Love, preocupó enormemente a los Warriors, forzándolos a seis juegos, siendo el máximo anotador y mejor jugador de la cancha, en cinco de esos seis duelos. Esa experiencia de semejante desventaja no la atravesó Jordan.

Los Celtics no serán barridos. Ganaron la Conferencia en la temporada regular por encima de los Cavaliers y disponen de suficiente armamento. Obviamente, lo visto en la primera batalla fortalece el favoritismo de los Cavaliers. Como dijo McMillian, para cambiar esa consideración, los Celtics necesitarían contar con LeBron, esa fiera incontrolable en permanente crecimiento, capaz de estar en acción en más de 40 minutos de cada juego, como si no se percatara del paso del tiempo.

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