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Permitirle dos carreras a un equipo que llega a enfrentarte con el estatus de ser el tercer conjunto más anotador de todas las Grandes Ligas con 220 anotaciones, debe ser considerado un gran mérito. Asimismo, recibir seis imparables del sexto equipo que más incogibles conecta en las mayores con 371, debe ser valorado como un buen trabajo. De igual forma, no permitirle jonrones a la tercera artillería con más cuadrangulares en el mejor beisbol del mundo, debe tener su reconocimiento. Fue precisamente eso lo que logró anoche Erasmo Ramírez ante los Yanquis de Nueva York, pese a salir sin decisión en la que fue su segunda apertura del 2017. 

Los cálculos previos decían que la misión de doblegar a los Yanquis, que llegaron al encuentro siendo el segundo equipo más ofensivo de todas las Grandes Ligas con promedio de .274, no sería fácil y se confirmó en tan solo el inicio del partido, cuando se adelantaron 1-0, queriendo intimidar a un Erasmo al que como abridor se le había vuelto una costumbre forjarles grandes faenas monticulares, como aquella del 14 de septiembre del 2015, cuando les tiró 7.2 episodios de solo un imparable, dos bases por bolas y seis ponches.  Ayer, pese a ponchar a Brett Gardner y a Didi Gregorius, Erasmo fue víctima de tres incogibles, entre ellos el sexto doble de Matt Holliday, ofensiva con la que los Yanquis fabricaron su primera carrera, advirtiendo a Ramírez de que no estaban dispuestos a ser fácilmente doblegados.  

No era alentador, pero tampoco alarmante el hecho de empezar abajo en el marcador, sobre todo luego de que en la parte baja del primer ininng los Rays empataran el encuentro gracias a doblete remolcador de Logan Morrison. Consciente de que no podía permitirles mayores libertades al equipo líder de la División Este de la Liga Americana, el rivense regresó a la loma en la segunda entrada y sin sudar dominó a los tres rivales que enfrentó. Chris Carter y Alex Romine fueron doblegados en elevados al jardín derecho y Ronald Torreyes en fly a la intermedia.  

El tercer episodio bien puede ser dividido en dos partes. La primera, esa en la que Erasmo fue nuevamente atacado, esta vez por sencillo de Gardner y consecutivamente el doble de Jacoby Ellsbury que puso el juego 2-1. La segunda, esa en la que Ramírez se endereza y frena a los Yanquis de tal forma que no vuelven a hacerle daño. Tras permitir que los Bombarderos recuperaran la ventaja, el nicaragüense cerró el episodio retirando sin complicaciones a Holliday, Starling Castro y al bambino Aaron Judge. 

Tomó el control

Desde entonces se volvió el amo y señor del partido, los Yanquis no volvieron a rebelarse. En el cuarto inning, los artilleros Rays Challenged, Chris Carter y Alex Romine desfilaron mansamente ante sus envíos, los últimos dos siendo eliminados por la vía del ponche. Una entrada más tarde,  dominó en elevado al bosque central a Ronald Torreyes, y tras otorgarle pasaporte a Gardner, obligó a Ellsbury a batear para doble play. En el sexto, ponchó a Holliday y recibió incogible de Castro, quien fue el último hombre que enfrentó, pues el mánager Kevin Cash decidió llevárselo tras completar 65 lanzamientos. 

Salió cargando con la derrota, pero los Rays se impusieron 5-4, librándolo de su primer revés de la temporada. Pese a no haber conseguido la victoria, el trabajo de Erasmo debe considerarse una apertura de calidad, sobre todo por el rival al que se enfrentó. 

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