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Después de disputar 90 minutos de buen futbol, con altos y bajos; como es natural cuando se enfrenta a rivales de mayor jerarquía, la selección de Nicaragua puede sentirse orgullosa de su desempeño y debe inyectarse de confianza de cara a su participación en la Copa Oro de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Futbol (Concacaf), en julio próximo. 

En el primero de dos partidos amistosos contra Bolivia (el siguiente se disputará el próximo 7 de junio en Yacuiba, departamento fronterizo con Argentina), la tropa pinolera ofreció una clase de dominio de las acciones, elaborando jugadas de peligro saliendo desde atrás con toques efectivos, desajustando a la zaga rival poblando esa zona, con el desmarque oportuno de los jugadores en ataque.

En el primer tiempo, sobre todo, el equipo que dirige el timonel Henry Duarte, llegó a arrinconar a los sudamericanos. Pese que “La Verde” concretó su acción más clara en la segunda mitad, por medio de Gilbert Álvarez, no hay forma de restarle mérito a la Azul y Blanco, que obviamente debe mejorar en algunos aspectos, de forma puntual en lo físico, dejando en evidencia que le falta oxigeno para encarar un partido disputado.

Sin Juan Barrera en la delantera, ni Luis Fernando Copete en defensa, el equipo pinolero se mostró compacto, el agregado de esos dos futbolistas pudo haber marcado la diferencia, o quizá no. Lo especulativo puede distorsionar la visión real del encuentro. De cualquier forma, el despertar de la selección boliviana en el segundo tiempo y el bajón del grupo nica, expone otras cuestiones: La presencia del “Iluminado” y de Copete es necesaria; y hay que trabajar de forma urgente con los jugadores que habitualmente son suplentes, para que sean garantía ante la ausencia de los titulares regulares.

Quedó claro también que Jason Casco es el líder en la retaguardia. El técnico boliviano, Mauricio Soria, anticipó que se había fijado en el zaguero del Real Estelí, se desbordó en halagos hacia él y cuando este salió del partido se notó su ausencia. Igual de importante es el desempeño de Cadena, quien reubicado el mediocampo, ha mostrado una asimilación destacable en su nuevo papel. La “Máquina”, como le apodan sus amigos, ha sumado puntos importantes para ganarse un lugar estelar en la selección que estará en Copa Oro.

¿Y Moreno?

Duarte fue contundente: “Una selección merece respeto, lo que yo escuché (de Jaime Moreno) no va conmigo, está descartado completamente”. Según el timonel, el atacante habría ofendido al secretario general de Fenifut, Ildefonso Agurcia, y sería motivo suficiente para expulsarlo de la selección. “No soy nuevo en esto, yo sé lo que busca Jaime, su representante me llamó pidiendo su reintegración a la selección, él necesita pertenecer (al grupo) para lograr su objetivo de mostrarse con clubes de altura en Europa”, dijo el estratega. Perdón, me parece un grave error.

Duarte se ha ganado el respeto del pueblo nicaragüense por su sustancial aporte en la evolución de la selección nacional, sin embargo, la decisión de descartar a Moreno, desde mi humilde percepción es desmedida. Durante su participación en Copa Uncaf, Jaime demostró que es un jugador de características destacables, tiene la madurez y grado para integrar el equipo nacional y sus reclamos, los mismos que muchas veces han ambientado otros seleccionados, no son motivo suficiente para que sea vetado.

Así como Barrera, Casco, Copete o Cadena, Moreno es un elemento que le daría plusvalía a la Azul y Blanco. No se trata de depender de un jugador, me refiero a que reforzaría el grupo. Considerando, además, que Duarte es creyente de que el futbol da “segundas oportunidades”, sería oportuno que Jaime tenga la suya.

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