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Recuperar la consistencia y estabilidad es la misión que tiene Juan Carlos Ramírez para no entrar en una racha perdedora y mantenerse enfocado en seguir sumando triunfos como abridor, este año con los Angelinos de Los Ángeles en Grandes Ligas. Los recursos siguen ahí: la recta humeante erizapelos, la curva quiebracintura y el slider mortífero desconcertante, no obstante, en sus últimas cuatro salidas no ha logrado mantener un ritmo sólido, excepto en su apertura contra los Yanquis de Nueva York.

Todavía no es el momento para encender las alarmas de preocupación respecto a Juan Carlos, pero sí necesita hacer pequeños ajustes, sobre todo mentales. Es allí donde se ganan las grandes batallas primeramente para luego verlas de forma tangible en el terreno de juego. El domingo, Ramírez tuvo un arranque pletórico, ponchó a 6 hombres en los primeros dos innings, mostrando señales que hicieron creer que brindaría un recital de picheo en honor a los padres en su día.  END

Pero Ramírez se desplomó en el tercer episodio. El descontrol sumado a la falta de localización en sus picheos, terminó por hundirlo. Una de las razones puede ser la excesiva cantidad de lanzamientos en el arranque de juego, quizás su brazo empezó a flaquear muy temprano. A eso súmenle el desconcierto mental que puede provocar permitir tres carreras, viendo cómo se le escapaba una ventaja de 2-0 cuando tenía control del partido. Después de eso Juan Carlos ya no estaba en el juego contra Kansas. 

Lo visto en sus últimas cuatro salidas reflejan cierto nivel de inconsistencia e incapacidad de caminar más de 5 innings en al menos 3 aperturas. Solamente gana un partido, pierde dos y tiene una labor sin decisión, presentando una efectividad de 8.52. Contra Minnesota perdió recorriendo solo 4.1 entradas, ante Detroit solamente recorrió 5 episodios, triunfando gracias al bateo de su equipo, después resucitó ante los Yanquis de Nueva York con una excelente labor de 6.2 innings y dos anotaciones saliendo sin decisión, pero cayó otra vez en el bache, sucumbiendo ante los Reales, al permitir 5 carreras en solo 3 innings. 

Ramírez se defiende 

“¿Sabes qué? No soy ese tipo de lanzador “, dijo Juan Carlos a Los Ángeles Times, después del partido, intentando demostrar que solamente tuvo un mal día. “Soy el tipo de lanzador que depende del contacto. No pude conseguir que esos chicos conectaran roletazos o fueran dominados con menos lanzamientos. Por eso he hecho tantos lanzamientos”, agregó. 

A la defensa de Juan Carlos salió el hombre que ha confiado en el nica más que nadie durante su carrera en Grandes Ligas, el manager Mike Scioscia.  “Tres entradas, 89 lanzamientos, eso es un día de trabajo, es difícil”, dijo el timonel. “Él dominó a algunos de esos bateadores, pero cayó en muchos conteos completos. Tenía mucho trabajo”, explicó. 

Hasta ahora el manager de los Angelinos ha sido muy cuidadoso al valorar las labores del nica cuando no son buenas. Por lo general, Scioscia tiene la tendencia a restaurar la estima de sus peloteros, brindándoles confianza en momentos complicados. Lo cierto es que el nica debe recuperar la consistencia, este viernes tendrá una prueba exigente contra los Medias Rojas de Boston ante David Price en Fenway Park.

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