•  |
  •  |
  • Edición Impresa

El esfuerzo multiplicado entre dificultades del croata Marin Cilic quedó paralizado por ese rayo láser que trazó con su servicio Roger Federer, para sellar su octava victoria en Wimbledon, la Catedral del tenis, imponiéndose con relativa tranquilidad por 6-3, 6-1 y 6-4, sin permitir un quiebre de su rival, sin perder un set a lo largo de todo el torneo, mostrando la madurez conseguida a sus casi 36 años, abrazada a esa destreza que siempre lo acompaña, y revestida de una exuberante confianza en sí mismo. Viendo mantenerse tan joven como Dorian Gray a este excelso Roger Federer, tan próximo a la perfección, al asegurar su 19 torneo de Grand Slam es inevitable preguntarse: ¿cómo puede ser medido un monstruo de ese tamaño? 

Desde que sorprendentemente derrotó al “as” del momento Pete Sampras en Wimbledon 2001, el crecimiento de Roger Federer, proyectándose como prospecto hasta instalarse en el sillón del estrellato, después de ganar su primer Grand Slam en el 2003, solo ha sido detenido por el agudo problema de salud de la mononucleosis, que lo sacó de circulación en el 2008, y la dosificación de su esfuerzo para poder retar exitosamente, como lo ha hecho, el paso del tiempo. Su triunfo en Wimbledon demuestra que su decisión de no competir en el torneo de Roland Garros en París fue acertada. 

Un triunfo sin alardes

No fue el mejor Federer imaginable el visto frente a Cilic, pero sí con la sangre fría, necesaria precisión y suficiente sabiduría para mantener a raya a un adversario seriamente afectado físicamente antes del tercer set, por una abolladura en su pie izquierdo, y la natural pérdida de brillo de su tenis. Federer, sin alardear con el manejo de sus mortíferas diagonales, se refugió en la utilización efectiva de su primer servicio y buscar cruces seguros, sacando de posición a Cilic, a quien en el 2016 le había arrebatado un juego que el croata ganaba 2-0 en los cuartos de final en Wimbledon. El suizo se adelantó 4-2 y pese a que Cilic evitó otro quiebre acercándose 4-3, no pudo escapar a la geometría sencilla pero segura de su rival, y cayó 6-3 ante el monstruo inconmensurable.

En el segundo set, Federer, con su misma propuesta, haciendo prevalecer su servicio y peleándole a Cilic el suyo, tomó ventaja de 3-0 y 4-1. El croata no pudo ir en busca de las bolas largas y después de caer 6-1, quedando atrás 0-2 en sets, recibió asistencia médica en su pie averiado. Ese problema hizo pensar que todo estaba escrito para el tercer set, manejado por Federer sin compasión pero sin pretensión de destruir, hasta dominarlo 6-4, rematando con ese “ace” fulminante. Lo espectacular fue verlo seguir haciendo historia. Su 19 Slam, su Wimbledon número 8, y la posibilidad abierta frente a las puertas del torneo de Estados Unidos. Eliminados Nadal, Djokovic y Murray, el suizo aprovechó el cielo despejado, para apretarle el cuello a Berdych en un gran duelo de semifinales y saltar sobre Cilic. Cifras en mano, Federer es el rey del balazo con la raqueta.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus