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Al amanecer de cada 17 de julio, hago regresar mi memoria, hoy debilitada como consecuencia de mis casi 74 años, a la temporada de Grandes Ligas de 1941, sobre la que tanto he leído y disfrutado, que me parece haberla vivido, pese a que no había nacido. Fue esa temporada la que juntó el promedio de .406 registrado por Ted Williams y la racha de 56 juegos disparando cohetes lograda por Joe DiMaggio, el “as” de los Yanquis. Esa racha fue cortada un día como hoy, 17 de julio, por dos grandes atrapadas del antesalista de los Indios Ken Keltner y el pitcheo de Al Smith y Jim Bagby.

Pudo haber llegado a 73

Durante 76 años, la racha de Joe DiMaggio, inalterable, majestuosa, ha sobrevivido a todos los retos. Lo más próximo a esos 56 juegos consecutivos conectando hits son las rachas de 44 registradas por Willie Keeler y Pete Rose, esta última en 1978. Aquel 17 de julio de 1941, en el estadio de Cleveland, DiMa-ggio fue detenido en su largo impulso. El mundo del beisbol había estado largo tiempo sin poder dormir, pendiente de cada uno de los turnos al bate de Joe, cuando el internet y la televisión satelital no alcanzaban a ser siquiera una ocurrencia.

¡Diablos, después de aquellas atrapadas improbables del antesalista de los Indios Ken Keltner con su guante volteado, ahogando un par de cohetes, y la rapidísima reacción del short Lou Boudreau, para convertir un bount brusco y peligroso en doble play, cortando la racha en 56, DiMaggio continuó con otra arremetida de 16 juegos repartiendo palo! Así que pudo haberse alargado hasta 73 juegos, saltando sobre la frontera del asombro. ¿Por qué la racha de DiMaggio es considerada como la marca más difícil? Porque no tienes día libre y la presión está aguijoneándote en cada aparición frente al plato. Se trata de conectar de hit en cada juego. Un jonronero puede atravesar por bajones de voltaje, igual que un pitcher ganador, pero un bateador en racha debe ser efectivo sin pausas.

Un trayecto fantasioso

Joe saltó sobre la racha de 33 de Rogers Hornsby y continuó hacia los 40 en un alarde de consistencia. En un doble juego contra los Senadores de Washington, DiMaggio superó la marca de George Sisler y sobreviviendo al robo de su bate, fue en busca de los 44 de Willie Keeler. En otro doble juego contra los Medias Rojas se apoderó del nuevo récord con 45, y con el mundo del beisbol excitado lo vio avanzar hasta los 56. En ese fantasioso trayecto, que ahora parece sacado de las páginas de Harry Potter, el fantástico Joe bateó para .408 con 91 hits en 223 veces al bate, incluyendo 15 jonrones, produciendo 55 carreras en los 56 juegos. En el mismo periodo los Yanquis ganaron 41 juegos y perdieron solo 13. Cuando la racha empezó, estaban en cuarto lugar, pero al impulso de DiMaggio se proyectaron hacia el liderato y se mantuvieron. 

DiMaggio, quien estuvo aquí en 1970 para inaugurar la etapa de resurgimiento de nuestro beisbol, invitado por Carlos García, falleció en 1999 a los 84 años. Tiradores del calibre de Bob Feller, Bobo Newson y Ted Lyons no pudieron sujetarlo en aquel 1941, pero lo lograron sorpresivamente, Al Smith y Jim Bagby, tiradores con  balance de 12-13 y 9-15 respectivamente, ayudados por el guante mágico de Keltner.

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