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El factor económico adverso que golpea al futbol femenino obligó a que la finalísima entre la UNAN-Managua, campeonas del Apertura y las Águilas de León, monarcas del Clausura, se jugara a un solo duelo en el estadio Independencia, como campo neutral.

Las universitarias llegaron a la finalísima con el orgullo herido, después que en la final del Clausura el título se les escurrió de las manos, pues tras imponerse en el partido de ida 3-1, fueron víctimas en la vuelta de la puntería letal de Sheyla Flores, campeona goleadora con 37 anotaciones, quien con dos dianas le dio el título a León con marcador 2-0.

Por su parte, las leonesas estaban dispuestas a demostrar que no fue producto de la casualidad arrebatar el título a las universitarias, sino de la constancia y dedicación que habían puesto en la semana previa a la cita decisiva.

El Independencia fue testigo de la calidad de ambas escuadras y todo apuntaba a que el marcador quedaría en empate, porque nadie quería ceder. Sin embargo, al minuto 39, en un cobro de tiro libre directo, Ninoska Solís  adelantó a las Águilas de León venciendo a la portera Ana Lorena Sequeira; no obstante, cinco minutos después las universitarias tras un robo de balón en el mediocampo lograron emparejar las acciones por medio de Betania Aburto.

Con el marcador 1-1 se visualizaba la tanda de penaltis en el horizonte, pero al 28 del segundo tiempo, tras un saque de banda seguido de un perfecto centro cazado por Brenda Zapata cayó la anotación que fue suficiente para darle el título a las leonesas con marcador de 2-1. La historia se escribió al 73’ y no tuvo vuelta atrás. La celebración de las Águilas fue total en su segunda finalísima consecutiva.

Como asterisco cabe lamentar la poca presencia de público en el Independencia, como una muestra más del poco apoyo que recibe el futbol femenino en nuestro país.

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