•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿En qué rincón del futbol mundial se puede encontrar una fotocopia del brasileño Neymar? Es lo que en estos momentos, un severamente golpeado y terriblemente desesperado Barcelona quisiera saber. No, no hay forma de encontrar otro Neymar o una aproximación, porque sencillamente después de Messi y Cristiano es el mejor jugador del planeta. Así que el Barsa sabe que su salida, aparentemente inevitable rumbo al París Saint Germain, abre un hueco profundo en su estructura, tan agrietada en el mediocampo y en fondo, dependiendo casi exclusivamente de su impresionante tridente: Neymar, Suárez y Messi, capaces de desequilibrar a la Armada Invencible que organizó Felipe II para intentar conquistar Inglaterra.

No sirve llorar  Sin Neymar, esa agresividad destructiva decrecerá, quizás no drásticamente porque con los 222 millones de euros que el Barsa tomará por la cláusula de recisión, seguramente conseguirá un jugador de calibre para moverse por la banda izquierda, sin llegar a tener el nivel de fuera de serie que desde hace un buen rato caracteriza a Neymar, cuya pérdida hace recordar otras de intenso dramatismo en el campamento catalán, como las de Ronaldo al Inter y Figo al Real Madrid, impactantes para la legión de seguidores azulgranas, aunque finalmente heridas cerradas, como de alguna manera lo será de la de este estupendo brasileño, quien el sábado, en otro de sus alardes, marcó los dos goles que facilitaron la victoria del Barsa 2-1 sobre su victimario en la última Champions, el Juventus, en un juego amistoso.

Hijo bajo control . Los padres son incidentes, a veces tan excesivamente que deciden, y el de Neymar es el más interesado por las ventajas económicas, en trasladarlo a París con el Saint Germain, equipo en el que militan otros cuatro brasileños: el recién llegado Dani Alves, Lucas Moura, Thiago Silva y Marquinhos. Agreguen la presencia de figuras cumbres como Cavani, Di María, Verrati, Draxler y Pastore, para considerar el crecimiento que puede conseguir ese equipo con el aterrizaje de Neymar, quien prudentemente se ha refugiado en el rincón del silencio mientras la tormenta de especulaciones ruge por encima de su cabeza, sin alterar sus nervios. 

Un hueco más . El gran problema es que la pérdida de Neymar, que se da por un hecho frente a tantas evidencias, ocurre en un momento de mayúscula incertidumbre en el Barsa, necesitado urgentemente de fortalecer líneas para mantener su  nivel de competitividad. En el ataque, único sector donde no existían fisuras, ahora hay un hueco que tapar, sabiendo que no hay otro Neymar disponible y que el equipo catalán queda más expuesto a los riesgos que en el 2016-2017, lo que es verdaderamente preocupante frente a las exigencias de otra temporada intensa. A esta altura, lo sorprendente sería que Neymar se quede en el Barsa. Solo así el equipo que manejará Valverde podrá sujetar la sangre que está saliendo profusamente por la herida.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus