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Se imaginan al ejército griego quedando sin Aquiles, su mejor guerrero, el factor desequilibrante, en un momento cumbre. Es lo que están sintiendo los Dodgers, mientras esperan el resultado del examen en la espalda de Clayton Kershaw, el mortífero zurdo, ganador de 15 juegos, reemplazado ayer en Los Ángeles por un emergente frente a los Bravos de Atlanta, después de colgar los dos primeros ceros y mejorar a 2.04 su cifra líder en efectividad, después del desplome del “as” de los Nacionales, Max Scherzer, golpeado el viernes por tres jonrones consecutivos producidos por el bateo de Arizona en el propio inicio del juego.

Este problema ocurre, precisamente en el momento en que los Dodgers colocaban sobre el tapete las dudas sobre Alex Wood, un sorprendente ganador de 10 juegos que apenas acaba de perder su invicto, anunciando la intención de conseguir al japonés Yu Darvish como segundo abridor para la postemporada, y agregar al mejor relevista del 2016 en la Liga Americana, Zach Britton de los Orioles, registrando 47 rescates en igual número de oportunidades, para juntarlo con Kyle Jensen, quien naufragó estrepitosamente ayer malogrando una ventaja por 4-1 en el noveno inning, después del jonrón 27 de Cody Bellinger.

Un nuevo recuerdo amargo 

Se había construido una gran expectación alrededor de la apertura de Kershaw contra los Bravos, en busca de su victoria 16, el mismo día que en 1968, el último ganador de 31 juegos, Denny McLain de los Tigres de Detroit, en una rotación de cada cuatro días, llegaba a 19 triunfos por solo tres reveses, registrando dos más en el cierre de julio, agregando cinco en agosto y cinco en septiembre, perdiendo 2-1 su penúltima apertura, y saliendo sin decisión en la última, pese a entregar el juego ganado 1-0 al relevista McMahon. Se recuerda amargamente, que el año pasado, Kershaw perdió diez semanas a consecuencia de una hernia en uno de los discos de la parte baja de su espalda. Algo parecido, podría ser fatal para los Dodgers pese a su ventaja de 10.5 juegos sobre Arizona y Colorado en el Oeste de la Liga Nacional.

Con balance de 67-31 antes de la jornada dominical, superando el 65-32 de los imparables Astros de Houston, el equipo de Los Ángeles, parecía rodar con relativa comodidad hacia los Play Offs, pero ver flaquear a Wood, un hallazgo del 2017 y perder a Kershaw, más cierta fragilidad observada en su bullpen, obliga a ser cautelosos sobre las dificultades que pueden atravesar en los dos últimos meses de temporada. Se han visto perder ventajas de 14 juegos establecidas a mediados del mes de agosto, razón por la cual, los Dodgers deberán meter sus barbas en remojo y cruzar dedos, esperando el diagnóstico sobre la espalda de Kershaw.

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