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Dichoso el árbol que no es fanático de los Indios, y mas las piedras del Estadio que no pueden lamentarse. La presencia de la fatalidad resultó decisiva en la dolorosa derrota del Bóer por 7-4 frente a los leones, que esperan al ganador de hoy entre Costa y Estelí, para conocer a su adversario en las semifinales. Aunque los imparables de Norlando Valle y Óscar Cortés en el noveno proporcionaron el factor de seguridad para el equipo occidental, antes del agregado con el roletazo de Membreño, la pérdida de pelota del receptor indio Winston Dávila sobre un foul de Sandor Guido, que representaba el tercer out del séptimo inning en el turno de los leones con el marcador 2-2, fue lo clave. Un instante después, el batazo corto de Marvin Martínez, machucón hacia el short con las bases llenas, que tenía la cara de un posible tercer out, se convirtió en una mortal puñalada al facilitar par de carreras que colocaron al Bóer manos arriba, contra las cuerdas. 

Así comenzó

Como primer bateador del segundo inning, todavía con colas de aficionados ansiosos, en las afueras del estadio, Marvin Martínez se aproximó casi sigilosamente al plato para hacerle frente al derecho Serrano. Su línea por encima de la pared del jardín izquierdo, pareció ser producto de un trueno en seco. Mientras algunos preguntaban ¿qué pasó?, Martínez le daba la vuelta al cuadro, sin alardear, adelantando al León 1-0 muy temprano. La barra india frunció el ceño. Quedaba mucho camino, pero esa ventaja podía endurecer más el habitual pitcheo dominante de Fidencio Flores.

Ese cálculo, fue una especulación inútil. En el cierre, no por un trancazo, sino aprovechando un error en tiro del short Sevilla, los Indios borraron esa desventaja, equilibrando la pizarra 1-1. Hit abridor de Urbina, avance a segunda por roletazo y luego a tercera por largo batazo al centro de Pavón, y hasta la cocina por el error de Sevilla malogrando un out dibujado con crayón. La parte mayoritaria del público, se sintió galvanizada, pero Fidencio superó el inconveniente y continuó sometiendo al bateo de la tribu.

Valle golpea y desnivela

Dos momentos llamativos en el cuarto inning. La estupenda atrapada de Pavón corriendo hacia su derecha, decapitando un extrabases del bateador abridor Sandor Guido. Ese out, le quitó importancia al golpe que Serrano asestó a Marvín Martínez, previo al roletazo para doble play de Norlando Valle; y el otro, el ponche de Fidencio a Janior Montes con dos circulando y dos outs en el cierre, con el público de pie, aullando, tratando de colocar presión sobre el tirador felino. 

En el sexto, estocada de Norlando Valle contra el relevista Juan Pablo López, burlándose del cuento de zurdo frente a zurdo, empujó a Emanuel Meza, quien disparó hit con un out y se extendió a segunda con roletazo de Sandor antes del boleto a Marvin Martínez. Con la pizarra 2-1, Pavón hizo otra aparición milagrosa complementada con la acrobacia requerida, para atrapar con su guante rascando el piso, un batazo de Quebín Díaz que con tres a bordo, hubiera sido súper dañino, quizás matador. 

Última señal de vida

Nuevamente el Bóer contragolpeó de inmediato. Con un out, Fidencio llenó las bases en el cierre de ese sexto inning, permitiendo un hit de Urbina y otorgando dos boletos. En un duelo muy largo que incluyó cuatro foules con el conteo de 3 y 2, Pavón empujó una pelota hasta la profundidad del jardín izquierdo muy bien fildeada por Norlando, pero sin poder impedir la carrera del empate, reactivando la intriga 2-2 sin ninguna señal sobre el futuro.

El ingreso de lo imprevisible desconectando emocionalmente al cácher Dávila tratando de atrapar el elevado faul de Sandor Guido que cancelaba una seria amenaza felina, abrió las puertas para las dos carreras desequilibrantes 4-2 que los rugidores fabricaron en el séptimo, y aunque el Bóer tuvo aliento para agregar su tercera carrera en el octavo, León se volcó sobre la inseguridad del pitcheo de Darrel Leiva y Fulvio Delgado en el noveno, agregando tres carreras, cerrando el ataúd de los Indios con cifras de 7-4. Después de ver anotar la cuarta carrera de la tribu con el largo fly de Balladares, la mayor parte de la multitud, salió en silencio. 

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