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Qué era lo improbable? Ah, ver a estos Indios ganadores de 102 juegos, con espectacular racha de 22 triunfos, un line-up súper agresivo, una podero-sa rotación y un bullpen matador, derrotados por los Yanquis en una serie de 5 juegos. No, perdonen, algo más escandaloso, ver a ese equipo perder tres juegos seguidos después de haber ganado los dos primeros. Ahora pueden creerlo, es lo que ocurrió. Con un fuerte pitcheo abridor del zurdo Sabathia colgando cuatro ceros, par de jonrones de Didi Gregorius, el cohete de Bret Gardner después de mil foules, y un drástico trabajo de amordazamiento de los relevistas Robertson y Chapman, los Yanquis han logrado saltar sobre lo improbable doblegando a la tribu 5-2, y avanzando a la serie por el banderín de la Liga Americana con los Astros de Houston, ganadores de 101 juegos, uno menos que los Indios.

Cuando la diferencia temprana de 3-0 a favor de los Yanquis que obligaron a sacar a Corey Kluber, se estrechó 3-2 en el quinto, la incertidumbre se adueñó del escenario, cada lanzamiento provocaba un cruce de dedos. Fue necesario el hit de Gardner contra Cody Allen en el inicio del noveno, impulsando dos carreras con ayuda de un error, para ahogar las esperanzas de la tribu. La diferencia de 5 por 2 con tres outs pendiente, era exageradamente pesada.

Los truenos de Gregorius

Cifras en mano, la ventaja de Corey Kluber sobre C. C. Sabathia al momento de evaluar a los abridores del quinto y decisivo duelo entre Indios y Yanquis, era obvia. Pero Didi Gregorius dio la impresión de estar desinformado respecto al “as” de la tribu, colíder en victorias, líder en efectividad y segundo en ponches en la Liga Americana. El short stop yanqui, con swings nada escalofriantes, le quitó las costuras a dos pelotas lanzadas por Kluber, una el primer episodio sin embasados, y otra en el tercero con uno circulando, haciéndolas descender en las tribunas del jardín derecho. Esos dos trancazos, le proporcionaron al equipo de Nueva York, ventaja de 3-0, obligando al mánager Francona, a sacar del bullpen al mortífero zurdo Andrew Miller en el cierre del cuarto, quien ponchó a Todd Frazier y abrió el quinto estrangulando por la vía de los strikes a Gardner y Judge.

Se derrite Sabathia

En la otra colina, distanciado de las amenazas de infarto, el veterano zurdo de 37 años, C. C. Sabathia, entró crecido y continuó agigantándose a lo largo de cuatro entradas, con un alarde de control, siempre manejándose con ventaja en los conteos. Registrando 8 ponches –dos en cada inning–, el zurdo solo fue perturbado por el hit de Lindor en el cuarto, mientras se inyectaba de confianza. Sin embargo, en el quinto, después de abrir ponchando a  Carlos Santana, fue agredido con cuatro hits consecutivos disparados por Austin Jackson, Jay Bruce, Roberto Pérez y Giovanny Urshela, los hombres de la parte de atrás del line-up, y los Indios, en pie de guerra, se acercaron 2-3. En situación de peligro inminente, y con Lindor viniendo hacia el plato, Girardi retiró a Sabathia utilizando a David Robertson en busca de cortar la corriente eléctrica a los bateadores de la tribu. Un roletazo hacia Gregorius en el short, facilitó el doble play congelador de angustias. 

Remata Gardner

En una época en que los bullpen, superpoblados con verdaderos verdugos, se encargan de apretar cuellos y derretir bates, los ceros estuvieron apareciendo con rapidez. Los pitcheos de Miller y Robertson, autoritarios, alargaron a 24 los ponches entre los dos line-up después de siete entradas, 13 de los Yanquis y 11 de los Indios, entre ellos, 9 “marca” Sabathia y 4 recibidos por el errático Judge. Eso sí, el temor de un swing capaz de cambiarlo todo, flotaba encima de cada lanzamiento.  Estábamos preparándonos para un final mastica uñas, cuando con dos a bordo y dos outs, Brett Gardner que en ese turno fouleó más pelotas que en toda la temporada, disparó el hit que con el agregado de una falla defensiva, facilitó par de carreras clarificadores. Frente a la escopeta humeante de Chapman, los Indios murieron con los spikes puestos. Judge volvió a poncharse cuatro veces, pero pocos se enteraron. Los Yanquis estaban festejando.

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