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YO LO VI. Lamento que las nuevas generaciones de aficionados y cronistas, no hayan podido ver en acción a Rigoberto Mena, el gran short stop de los años 60 en nuestra pelota profesional de tanta brillantez y tan bien grabados recuerdos.

Lamento que no hay videos, y aunque aún en las borrosas fotos en blanco y negro que se publicaban en los periódicos de la época, parece cobrar vida mientras busca pelotas en los más incómodos rincones del infield, y dispara hits hacia todos los sectores del campo con una facilidad asombrosa frente a pitcheo “tacón alto”, no hay manera que puedan imaginarlo como realmente era… Qué suerte para nosotros, que atravesábamos el bachillerato, haberlo visto funcionar en su etapa de esplendor y grandeza, y aunque se nos perdió de vista cuando fue a México para seguir impresionando y convenciendo, estuvimos pendientes de sus ejecutorias por medio de las crónicas de Raúl Mendoza en Excélsior, y las de Tomás Morales y Enrique Kerlegand en las revistas Hit y Super Hit que aquí circulaban. “Rigo figura cumbre”, Rigo el imponchable”, “Rigo el hiteador”, fueron titulares comunes. En México, lo recuerdan.

LO QUE BUSCA. El que fue un formidable short stop, se encuentra entre nosotros. Almorcé con él para recordar viejos tiempos, una manera de distraerse en la tercera edad. El y yo tenemos 74 años. Ahora es menos silencioso, pero sigue distante de la locuacidad.

Si le facilitamos un guante y un bate, se transforma, pero ese tiempo ya pasó… Sin embargo, Rigo anda en busca de hacer una de sus últimas atrapadas, no necesariamente con el guante de revés en el fondo del abanico, sino en forma más sencilla, viniendo hacia delante, y es conseguir un trabajo, algo que le explico, no es fácil por estos lados. Se comunicó con Carlos Reyes, y pretende contactarse con Marlon Torres, director del Instituto de Deportes y con Emmett Lang, presidente del Comité Olímpico, quien lo vio jugar en la profesional sin ser fanático del Cinco Estrellas… “He estado trabajando en un supermercado en Miami, pero quiero regresar a Nicaragua y quedarme. Puedo ayudar como entrenador, es mi objetivo”, dice quién fue mánager en nuestra pelota hace unos años. ¿Podrá Rigo, miembro del Salón de la Fama del deporte pinolero, conseguir ese trabajo? 

EL BRILLO QUEDA. ¿Cuántos, de los que fueron testigos en 1964, viéndolo convertirse en Más Valioso de esa Serie Interamericana por encima de peloteros del calibre de Roberto Clemente y Orlando Cepeda, se encuentran todavía en pie de lucha? En esa Serie, una de las tantas graduaciones de Rigo como pelotero excepcional, Rigo fue el mejor paracorto, dejando atrás al boricua José Antonio Pagán, en ese momento titular con los Gigantes de San Francisco; al panameño Gil Garrido, quien fue firmado por los Gigantes y continuó con los Bravos; y Dagoberto Canpaneris, short siempre recordable de aquellos Atléticos de Oakland.

Ese ha sido, sin la menor duda, el evento de beisbol de más alto nivel de competencia visto en Nicaragua, y la figura cumbre en el campeonato logrado por el Cinco Estrellas, fue Rigoberto Mena… En su inmensa humildad, nunca habla sobre él. Prefiere escuchar a los otros, y debe emocionarse aunque lo oculta bien. Su mayor salario en aquella profesional, fue de 4,000 córdobas, equivalente a casi 600 dólares. Nunca tuvo dinero, simplemente disfrutó el beisbol. Ahora, necesita un trabajo.

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