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El ocultamiento del sol pasó inadvertido ayer en el Estadio Cacique Diriangén. Tan solo unos instantes luego que el día empezara a oscurecer, las luminarias del remodelado coloso diriambino entraron en acción, iluminando con un brillo admirable esta instalación deportiva que desde su inauguración en 1992 nunca había albergado un juego de noche. 

Pero llegó el momento y se recordará por siempre que fue un 14 de octubre del 2017, justo el año del centenario de los Caciques, equipo de mucha historia, pero que jamás había podido jugar en su casa teniendo a la luna y las estrellas como testigos. Sin embargo, ayer, en una noche memorable para esa ciudad que con derecho se jacta de ser la cuna del futbol nicaragüense, los Caciques pudieron hacerlo en medio de un júbilo impresionante de sus seguidores y ante un rival de gran categoría, el Club Deportivo Walter Ferretti.

Mejoras evidentes

Por más de un año las puertas del estadio estuvieron cerradas a causa de un proceso de remodelación que, además de las luminarias, incluyó mejoras en los vestuarios y la  instalación de una grama natural de gran nivel.

Desde una distancia considerable, la nueva imagen del templo del futbol en Diriamba era fácil de advertir. Ya no era aquella infraestructura siempre en tinieblas a la que la gente solía ver de lejos durante las noches. Ahora estaba completamente iluminado y a sus alrededores  la multitud hacía largas filas para ver a sus Caciques jugar por vez primera bajo la luz de cuatro luminarias que se alzaban imponentes en cada una de las esquinas del coloso.

Ya en el interior del estadio, cobijados por la emoción de aquello que ocurre por primera vez, los fanáticos no se cansaban de alzar sus ojos y de contemplar con asombro las luminarias que por mucho tiempo creyeron imposibles. Pero esto no fue lo único que atrapó la atención de los fanáticos, pues a menudo se quedaban como hipnotizados viendo la nueva grama del estadio, una de las mejoras que tanto ellos como los jugadores llevaban tiempo esperando. Sin duda alguna fue una jornada memorable, no solo para el futbol diriambino, sino para el futbol nacional.

Impresionados

Como era de esperarse el estadio se vistió de blanco y negro y los coros animando a los Caciques se volvieron una constante. Niños, jóvenes, adultos y ancianos invadieron el Cacique Diriangen para ser  parte de la historia. Desde el más pequeño hasta el más grande, todos fueron presos del asombro y se mostraron orgullosos de la nueva imagen de la casa del equipo de sus amores.

“Estas eran mejoras que llevábamos mucho tiempo esperando, ya era hora de que nuestro equipo pudiera jugar de noche, estos muchachos se merecían la dicha de jugar en un estadio con mejores condiciones”, comentó entusiasmada Judith Rosales Flores, una de las seguidoras más fieles de los Caciques.

Por su parte, Mayner Flores, miembro de la barra que sigue a todos lados al Diriangen, señaló que “yo tengo más de 15 años de seguir a este equipo y para mí y para toda la gente este es un logro impresionante. Verdaderamente es una maravilla ver el estadio iluminado, una experiencia que jamás olvidaremos”.

Por su lado, Nora Isabel Ortiz, una de las seguidoras más populares de los Caciques, señaló que “si bien es cierto el estadio no está terminado, con estas mejoras se está dando un paso muy importante. Lo bueno es que existe el interés de mejorarlo y en un tiempo considerable lucirá mucho mejor que ahora”. 

Para infortunio de la afición diriambina, el equipo local cayó 2-0 ante el Ferretti, que hizo valer los goles de Robinson Luiz y Bernardo Laureiro en la primera mitad del juego para quedarse con los tres puntos y ubicarse como líder momentáneo con 36 puntos, uno más que el Real Estelí. Los Caciques continúan en la tercera posición, pero podría caer de ese puesto cuando concluya la jornada 16. 

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