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Ayer en la pista de tartán del IND, un sueño que no creí llegar a ver, estuve observando el entrenamiento de Luis Alfaro y Nelson González, nuestros dos mejores velocistas de cara a los Centroamericanos del 2017, ambos jovencitos. El adiestrador cubano Sergio Pupo, prudente cuando habla de sus pretensiones. Está consciente que son limitadas. Alfaro es el actual número uno en 100 con tiempo de 11.01 segundos, y también en 200 con 21.90. En 1986, cuando sorprendentemente nuestros velocistas se lanzaron al asalto de medallas, Humberto Newball registró 10.84 segundos en los 100, y 21.84 en los 200. Estamos hablando de hace 31 años. 

Las marcas de Alfaro y González, pueden mejorar, es lo que espera Pupo, pero ¿serán capaces de disputar medallas? En mis tiempos de estudiante de secundaria, con medida manual, no electrónica, los 11 segundas eran el objetivo de todos los velocistas, producto de los eventos escolares en los años 50 y 60. Francisco Tercero fue mi compañero de aula en el Goyena y Tomás Gutiérrez destacaba en el Instituto Primero de Febrero. Todos queríamos ver los duelos entre ellos en 100 y 200, mientras el mejor de Nicaragua, Lohr Campbell, saliendo del bachillerato, otro soñador con correr la distancia en menos de 11 segundos, observaba.

Argüello histórico

Eso fue antes de ver en acción a Danilo Hidalgo y Juan Argüello, este último quizás el velocista más caracterizado entre la escasez que desde siempre hemos padecido. Juan participó en los Juegos Olímpicos realizados en México en 1968 y fijó 11.1 segundos en los 100 y 21.7 en los 200. Una corrección en esta última prueba, estableció que el tiempo real fue de 22.7 segundos. Es increíble que a nivel casero, esos registros sean competitivos todavía, casi medio siglo después. Un indicativo de lo trabado que estamos en velocidad.

El milagro del 86, fue consecuencia del más fuerte adiestramiento a que han sido sometidos un grupo de atletas de pista y campo, no solo bajo la observación de los capacitados cubanos. Trabajó que logró extenderse hasta los Centroamericanos de 1990 efectuados en Tegucigalpa. El triunfo de Pérez en 200, y ese cierre entre Marisol García y Christa Schumann necesitado de foto-finish, nunca los voy a olvidar. Y detrás de Newball, el ganador del oro en 100, otro nica, Roberto Guillén con la plata. Hoy, 31 años después, estamos de regreso a la realidad, pendientes de los esfuerzos de Alfaro y González.

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