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La rutina y el hábitat de Byron “El Gallito” Rojas dio un cambio drástico desde hace un par de meses. El excampeón mundial matagalpino concluyó que permanecer en su sitio de comodidad era sinónimo de estancamiento para su carrera. En Matagalpa no había sparrings, el gimnasio no prestaba las condiciones y no podía tener el enfoque y la reconcentración necesaria. Rojas dijo: ¡No más!, empacó maletas y viajó a Managua, buscando un crecimiento tangible.

De Managua, Byron se trasladó a El Crucero, donde la promotora Nica Boxing, tiene rentada una casa para reconcentrar a sus mejores peleadores. Allí se encontró con Cristofer González, Roberto Arriaza, Winston Campos, y otros muchachos que están siendo entrenados por Wilmer Hernández, el exadiestrador del tetracampeón mundial Román “Chocolatito” González.

“Es una decisión difícil dejar a mi familia en Matagalpa, es duro. Pero decidí trabajar en Managua, quiero sacrificarme”, cuenta “El Gallito”. “He visto boxeadores como Félix Alvarado, Cristofer González, dos muchachos que han trabajado fuerte y están teniendo resultados. Yo también quiero dar resultados. En el 2018 me veo como campeón del mundo”, agrega.

La rutina 

Los cambios en la rutina de entrenamiento han sido visibles en el cuerpo de Byron. Físicamente el muchacho se ve más empacado, definido y fuerte. El esfuerzo de levantarse a las 4:00 a.m., a correr en El Crucero, tener sesiones físicas matutinas día de por medio y luego ajetrearse en la tarde en el gimnasio Roger Deshón ha valido la pena. La culpa de estas mejorías la tiene Wilmer, a quien el matagalpino lo considera su “profesor”.

“Se me nota el cambio físico, el profesor-Wilmer- me está metiendo mucho en aspecto, siento que estoy pegando fuerte en los guanteos, asimilo el golpeo de boxeadores más grandes. Con Wilmer me siento más familiarizado que con Rigoberto Garibaldi (su último entrenador panameño)”, explica.

“Me siento decepcionado”

A la vuelta de la esquina, posiblemente en el primer trimestre del 2018, Byron tendrá la segunda oportunidad más importante de su carrera. Enfrentará a CP Freshmart, el tailandés que le quitó el título 105 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) el 29 de junio del 2016. De esa pelea, Rojas tiene recuerdos no gratos, es consciente que le faltó hacer ajustes en la segunda parte, cuando su rival recurrió a los amarres y el matagalpino desesperado no supo resolver el problema. 

“Quiero pelear ya con CP Freshmart, espero que esa oportunidad llegue pronto. Estoy mejor preparado psicológicamente”, señala “El Gallito”. Al ser cuestionado sobre las personas que no contribuyeron para que afrontara ese primer compromiso con Freshmart en plenitud mental, Rojas omite nombres, pero da una pista de quienes son. 

“Me siento decepcionado con algunas personas que pudieron influir en el mejoramiento de esa pelea. Son personas que estuvieron en el equipo de trabajo. Decepcionado conmigo no estoy, siempre pienso positivo, todos los días pienso en Freshmart, él no merece ser campeón, no merece tener ese título”, explica. No es difícil deducir que entre esas personas que afectaron en la preparación de “El Gallito” está el profesor Róger Rivas, quien era su antiguo entrenador. Desafortunadamente por diferencias la relación se rompió. Rivas no estuvo en el campamento de entrenamiento en Panamá, ni tampoco quiso viajar a Tailandia. Garibaldi asumió la esquina. 

 “Siento que ahora tengo la misma calidad, pero soy un peleador más experimentado. Freshmart no tiene los atributos para ser campeón, la última defensa que hizo fue una pelea sucia, cochina, es un boxeador que no tiene las cualidades para ser un monarca. Pienso el aspecto mental es la clave para ganarle, hacer un buen plan de trabajo con el equipo, tenemos todo a favor”, finaliza. 

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