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Recuerdo aquella noche en Guatemala: las cuatro medallas de oro que resaltaban sobre la chaqueta de Óscar Molina en la Villa Centroamericana, constituían un certificado de su brillante actuación  y de paso lo identificaban como la figura cumbre del bravo  contingente de atletas nicas que alcanzó 106 medallas en los Juegos de 1986. 

Para lograr esa proeza, Molina tuvo que alcanzar su más alto nivel. Frente a un grupo de rivales tremendamente exigentes en los eventos por equipos e individual, Óscar registró 19 victorias por una sola derrota, y por parejas, fue pieza clave en 12 victorias sin derrota. ¿Se le podía pedir algo más?

Así se abrió paso

Nicaragua  ganó el torneo por equipos  con balance de tres triunfos y un traspié, apoyándose en el demoledor trabajo de Óscar. Utilizando como arma mortífera su poderoso Loop Drive de quiebre  imprevisto y rematando con llamativa violencia tanto por la izquierda como por la derecha, Molina se abrió paso entre los adversarios mostrando también  su bloqueo eficaz dentro de  la mesa y un contragolpe medido con regla y compás desde la media distancia.

Óscar logró dos triunfos contra Honduras al imponerse Nicaragua 5-0, se apuntó dos más sobre El Salvador inclinando la balanza a favor de los nicas 5-1, barrió a los ticos incluyendo a Reyes y Zamora en el éxito pinolero por 5-2 y arrasó con los  guatemaltecos saltando sobre Delgado y los dos Castillo en la única derrota nuestra por 5-4 cuando ya  el oro estaba asegurado. Saliendo ileso en 10 “balaceras” Óscar confirmó ser el gran favorito para el individual.

Cambio de goles

En dobles mixtos se combinó con su  hermana Norma para liquidar a seis parejas oponentes y llegar al oro a galope tendido, en tanto, en dobles masculino formó una dupla temible con el zurdo José Hernández, agregando su tercera medalla dorada.

Vino  el individual, y con absoluta seguridad, Óscar dijo: “debo vencer, soy el mejor, y ha llegado la hora de demostrarlo”. En la  primera fase superó al salvadoreño Carlos Avelar, al tico Freddy Velásquez y al guatemalteco Omar Flores, pero en la segunda etapa se encontró metido en un grupo feroz. Para avanzar a la final, Óscar tuvo que obviar su única derrota del torneo, frente  al tico Jorge Reyes, desplegando todo su poderío para  doblegar a Miguel Delgado, Carlos Avelar y Juan Pavón. Ya en la ronda  de 4 finalistas y con el oro en las narices, Óscar aceleró a fondo, apeló a su gran resistencia y mostró su gama de recursos para vencer 2-1 a Reyes en esperada revancha, forzando un cambio de golpes, 2-0 a Zamora y 2-0 a Prado, para coronarse campeón centroamericano y capturar una cuarta presea dorada. 

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