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Cuando Iván Hernández debutó en el beisbol nacional en el 2009, jugando para los Toros de Chontales, rondaba los 21 años de edad y soñaba con algún día hacerse de la corona de bateo. Para entonces, era un anónimo que buscaba abrirse paso hacia la grandeza, sin que nadie sospechara, quizá ni él mismo, que ocho años después su nombre sería portada de los principales diarios del país y tema de discusión obligado en los programas de radio. Al ritmo de un accionar ofensivo admirable, salió del anonimato y ahora se ha convertido en el protagonista de una historia que parece ir de logro en logro. 

Desde el título de bateo conseguido en la pasada edición del Campeonato de Beisbol Superior Germán Pomares Ordóñez hasta su indiscutible protagonismo con los Indios del Bóer en la Liga Profesional, pasando por su impacto con la preselección nacional, Hernández no ha dejado de asombrar con su potencial cuando de batear se trata, convirtiéndose en un referente ofensivo del beisbol casero.  

“Gracias a Dios estoy atravesando un gran momento, el cual es resultado del trabajo constante y de la perseverancia. Nunca he bajado la guardia, al contrario, cuando he caído en rachas negativas, más me he entregado a los entrenamientos para no permitir que mi nivel decaiga”, dice Hernández, consciente de que ha dejado de ser un jugador común.

En crecimiento desde el 2013

Tranquilo en el dogout de primera base en el Estadio Nacional Dennis Martínez, Iván no rehúye a ser entrevistado, pues sabe que eso es parte del precio que pagan quienes han logrado convertirse en una figura. Si bien es cierto que ante la cámara no es igual de expresivo que cuando está frente a la caja de bateo, este soñador nacido en Acoyapa es de hablar sencillo y sincero. “Desde siempre quise ganar un título de bateo, ese era mi principal sueño cuando debuté en Primera División”, cuenta, mientras fija su mirada a la cámara y con el tono de su voz deja al descubierto que el nervio lo acosa.

Su debut ocurrió en el 2009, pero fue en el 2013, año en el que tuvo promedio de 301 puntos, que empezó a mostrar su incidencia ofensiva. Desde entonces su average ha ido en ascenso, registrando .302 en el 2014, .333 en el 2015, .343 en el 2016 y alcanzó la cúspide en el 2017, cuando tras conectar 104 imparables en 261 turnos al bate, construyó un promedio de 398 puntos, registro que le permitió materializar su sueño de ser el campeón de bateo. 

“No es fácil ser el líder de los bateadores en el beisbol de Primera División, es una tarea dura imponerse a jugadores de experiencia, pero lo hice, y esto me permitió alcanzar mayor notoriedad”, dice, quien ahora goza de haberse convertido en el segundo artillero de los Toros de Chontales en conseguir dicha distinción, luego que en el 2010 lo hiciera Jimmy González; y en el primer inicialista en conseguirlo desde que Nemesio Porras lo obtuviera en 1998.

Hace bulla en la Profesional

Cuando la Liga Profesional se puso en marcha y el nombre de Iván Hernández no apareció en ninguno de los cuatro equipos, dio la impresión de que el mundo estaba girando al revés. ¿Cómo era posible que el mejor bateador del Pomares no recibiera el chance de mostrarse en la Profesional? Era absurdo. Sin embargo, los Indios decidieron darse la oportunidad de tenerlo entre sus artilleros y la decisión les ha valido la pena, pues el muchacho está impactando tanto que hasta se ha convertido en el líder de los bateadores. 

“Cuando me di cuenta de que no estaba en ningún equipo fue difícil, pero no bajé la guardia, siempre me mantuve positivo y preparándome para cuando algún conjunto decidiera darme la oportunidad. Pensé que por el campeonato de bateo que obtuve en el Germán Pomares sería escogido en el draft de peloteros nacionales, pero no fue así, sin embargo, me llegó el chance y ahora estoy aquí, demostrando con el Bóer que tengo el potencial para jugar y sobresalir en esta Liga Profesional”, relata, tan seguro de estar respondiendo a las expectativas que alrededor de él se tejieron. 

Brilla con la preselección

Hernández, que atribuye su gran momento a las enseñanzas de experimentados técnicos como Jorge Luis Avellán, Franklin López, Julio Sánchez, Aníbal Vega y Darling Duarte (q.e.p.d.), fue convocado a la preselección gracias a su gran temporada en el Pomares y aunque estaba destinado a no quedarse en la selección definitiva, él rompió los pronósticos  y con su tenacidad se ha ganado el respeto de todos y el derecho a ser considerado un candidato fuerte a estar entre los 24 jugadores que participarán en los Juegos Deportivos Centroamericanos Managua 2017.

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