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En el Coliseo de San Petersburgo, en Florida, Estados Unidos, Walter Castillo (26-5-1-19 KO) todavía sigue buscando al estadounidense Devon Alexander (27-4-14 KO). No lo encontró la noche del martes, cayó en el segundo round producto de una ráfaga de combinaciones con velocidad de rayo ejecutadas por el estadounidense. Castillo terminó la pelea en pie, perdiendo por decisión unánime. Dos jueces no vieron ganar ni un solo asalto al nica (100-89) y uno fue misericordioso marcando ilógicamente 96-93, aunque también en su contra.

El dos veces campeón mundial en 140 y 147 libras, vencedor en su momento de rivales de la talla de Lucas Matthysse y Marcos Maidana, pero alejado de los encordados por problemas personales, brindó un monólogo de boxeo casi perfecto en su reaparición en el ring. Vámonos al primer asalto para graficar lo que sucedió durante todo el combate. Alexander ejecutó una sinfonía de jabs de derecha a la cabeza de Castillo, que parecía una pera loca, recibiendo sin dar respuesta, luciendo estático, sin tirar disparos.​

En apenas los primeros tres minutos del combate, el pómulo izquierdo de Castillo lucía hinchado. Del otro lado Alexander hacía alarde de su velocidad, es un boxeador completo, rápido de piernas y manos, pasador de golpes con maestría moviendo la cintura y hombros, y un contragolpeador innato. La escuela olímpica de Devon es cosa seria. El problema para Walter es que se topó con un hombre que parecía no haber estado en retiro durante 2 años. Volvió como en sus mejores tiempos.

Para que Castillo aspirara al triunfo tenían que combinarse dos aspectos: una noche terrible de Alexander y una perfecta de Walter. Nada de eso sucedió, sino todo lo contrario. Fue una de las presentaciones más pobres del nica en Estados Unidos, que fue una caricatura en el ring. En el segundo asalto, Devon pudo finiquitar las acciones, sentó a Castillo en la lona, no obstante le faltó tiempo para rematarlo. Sonó la campana, ¡vaya alivio sintió el nica!

Sin argumentos

A partir del tercero, Castillo soltó más las manos, conectó pocos golpes y sin contundencia, la mayoría se fue al vacío y cayó en la desesperación al darse cuenta que enfrente tenía a un monstruo al que no podría sofocar, aunque intentara cazarlo de mil maneras. La frustración del nica se evidenció cuando le gritó al estadounidense que se fajara en el centro del ring. Pero la movilidad de Alexander lo volvió loco durante toda la noche. 

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No se dio cuenta Castillo que durante varios lapsos del duelo, Alexander se paró y lo conectó con claridad, el problema es que cuando Walter quería buscarlo ya no estaba. Devon llevó a una cátedra de boxeo olímpico al nica, a quien vale reconocerle su gran corazón y soporte de aguantar toda la ruta. Pero hay algunas peleas en las que se necesita más que corazón, ¿Cómo se llama eso? Talento, escuela, velocidad y poder. En 147 libras, el pinolero apodado “El Martillo” desafortunadamente no ha brillado en Estados Unidos. Hoy su futuro es incierto.

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