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Con la luz del atardecer, un solitario ramo de flores blancas preside el césped del Arena Condá, el estadio del Chapecoense que, un año después de la tragedia aérea que mermó a su equipo, honra a sus héroes fallecidos.

A medida que va cayendo la tarde, esta ciudad tranquila se tiñe de verde.

Varios jóvenes se reúnen frente a la Catedral, mientras en la entrada al estadio aguarda una gran pancarta blanca en la que se lee: "Saudades. Para sempre na nossa história, eternamente em nossos corações" (Bienvenidos. Para siempre en nuestra historia, eternamente en nuestros corazones).

Los primeros en llegar pueden escribir cartas para depositar en una cápsula del tiempo, en un clima de respetuoso silencio. Nadie levanta la voz.

El club 'Huracán' decidió no realizar ningún acto por "respeto a quien quedó y respeto por los buenos recuerdos", pero abrió las puertas del estadio para los visitantes, que cuentan con un espacio especial para oraciones.

Además, el túnel que lleva de los camerinos a la cancha fue adornado con las imágenes de los fallecidos celebrando victorias.

El estadio también acogerá la vigilia "algunas luces nunca se apagan", organizada por la Diócesis de la ciudad de Chapecó, y luego los asistentes partirán en una procesión hacia la catedral San Antonio, donde se realizará un acto religioso.

Las campanas sonarán a la hora del accidente.

En las gradas, semivacías aún, ya están preparadas algunas pancartas y una bandera de Colombia, donde se estrelló hacia las diez y diez de la noche del 28 de noviembre de 2016 el vuelo 2933 de LaMia, que desapareció cuando estaba por aterrizar en el aeropuerto internacional de Rionegro, que sirve a la ciudad de Medellín.

Setenta y una personas perdieron la vida, entre ellas 19 jugadores, 14 miembros de la comisión técnica y nueve directivos del Chapecoense. Solo seis ocupantes sobrevivieron: una azafata, un técnico de aviación, un periodista y tres jugadores.

El equipo, que en 2009 disputaba la cuarta división, se había embarcado rumbo hacia su primera final internacional frente al Atlético Nacional de Colombia por la Copa Sudamericana.

75 personas perdieron la vida en esta tragedia aérea. Foto: Archivo/ENDEl avión, que había partido de Bolivia, cayó en el Cerro El Gordo, ubicado a unos 2.600 metros de altura en el municipio de La Unión.

- Pétalos en el cielo -

Dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Colombia dejaron caer pétalos en la plaza central de La Unión, cerca de la montaña donde el Chapecoense encontró la muerte camino a la gloria.

"La gloria estaba cerca (...) la tragedia apagó ese sueño", afirmó Andrés Botero, presidente de Nacional.

El actual campeón del fútbol colombiano, que cedió al Chapecoense el trofeo de la Sudamericana 2016, organizó el homenaje, que también incluyó un minuto de silencio.

Mientras los helicópteros dejaban caer los pétalos fueron leídos los nombres de las víctimas, que quedaron inmortalizados en una placa desvelada para la ocasión.

"Nunca los olvidaremos", dijo Botero, quien anunció que se dedicará un mural en el estadio Atanasio Girardot, donde se iba a disputar la final. Además de directivos, tres jugadores asistieron al acto.

Aún sin concluir, las investigaciones revelaron que el aparato iba corto de combustible y con sobrepeso. El fallecido piloto fue responsabilizado y una decena de funcionarios de la aerolínea y del Estado están presos en Bolivia.

- Cenizas en el cerro -

Tras el homenaje en La Unión se realizó una misa en el cerro que ahora lleva el nombre del Chapecoense. Un altar fue levantado en el lugar donde quedó el fuselaje. Dos cruces de madera dominaban la vista de decenas de asistentes, muchos de ellos con la camiseta de Nacional.

A los pies de la cruz una familia lloraba. Los padres de Silsa Arias, la copiloto boliviana fallecida en la tragedia, viajaron desde Bolivia para despedir a su hija.

"Hemos venido a darle un abrazo y decirle que procuraremos continuar sin ella. Y trajimos un poco de sus cenizas y las esparcimos (en el cerro), unas imágenes que seguramente les mostraré a sus (dos) hijos cuando comiencen a hacer más preguntas", dijo a AFP Jorge, su padre.

En la montaña, Luis Albeiro Valencia, de 53 años, levantó en su pequeña finca el único monumento que recuerda en La Unión lo ocurrido hace un año.

En lo alto de un palo está una réplica en madera del avión a pequeña escala junto a dos columnas de ladrillo, una de ellas coronada con las llantas del tren de aterrizaje y la otra, con un balón apenas inflado.

"Esto es para recordar, para que no los olviden, porque con el tiempo seguramente todos se olvidarán de ese morro", dijo a la AFP este agricultor.

- Renacer -

Tras el golpe de muerte de hace un año, Chapecoense afrontó una dolorosa reconstrucción cargada de altibajos, pero logró salvar la primera categoría en 2017.

De los tres futbolistas que sobrevivieron solo el lateral Alan Ruschel volvió a jugar con el equipo, tras una recuperación casi milagrosa.

Mientras, el arquero Jackson Follmann perdió la pierna derecha, y el defensa Helio Neto todavía está en recuperación y se prevé que regrese a las canchas el próximo año.

Los otros dos ocupantes que se salvaron de morir, la azafata Ximena Suárez y el mecánico Erwin Tumiri, retoman de a poco sus vidas en Bolivia. Casi todos volvieron a volar.

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