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PUNTO Y APARTE

Sí, sí, Jerez aquí

Foto por: ARCHIVO / END

Ernesto Jerez, comentarista y narrador de beisbol de ESPN.

Jerez entendió rápidamente el valor y la trascendencia de la seriedad profesional, algo que el público amante de la veracidad, aprecia profundamente.

Quienes hemos ascendido al séptimo piso –más de 70 años como diría Oswaldo Gil- y fuimos creciendo escuchando internacionalmente a Buck Canel y Felo Ramírez en las inolvidables transmisiones por radio de la Cabalgata Deportiva Gillette, no volvimos a familiarizarnos con otra voz, hasta que apareció junto con las imágenes de la pantalla, la del dominicano Ernesto Jerez, con un estilo diferente, pero como ellos con sus oyentes, abrazado a ese respeto por el televidente, preocupado por ser preciso, por proporcionar detalles, por agitar nuestras emociones, por hacerse sentir junto a cada uno de nosotros mientras se produce el impacto, la bola que vuela y el corredor que zumba. Ahí está la voz de Jerez dejando huellas en las nuevas generaciones, como lo hicieron Buck Canel y Felo Ramírez a lo largo de décadas. Ellos estuvieron aquí, y narraron, Jerez viene invitado por la Liga de beisbol Profesional que dirige Bayardo Arce, como un toque de distinción.

Aunque obviamente lo conozco por sus transmisiones, igual que ustedes, nunca he conversado con él. Me encontré cerca en febrero del 2011, cuando en La Romana, Denis Martínez fue incorporado al Salón de la Fama latino junto con Luis Tiant y Orestes Miñoso, pero guardé distancia porque desde pequeño, contrario a lo que muchos suponen, me cuesta “ser metido”, un consejo de mi madre. Sin embargo, como permanente seguidor de las Series Mundiales desde los años 50, antes del Juego Perfecto de Don Larsen, he estado escuchando a Jerez no solo en cada una de las Series Mundiales por ESPN, sino también en partidos de temporada regular. No exige en sus transmisiones un desborde de nuestra imaginación como lo hacían Canel y Felo, porque ellos funcionaban por radio, en tanto Jerez, lo hace acompañado de las imágenes y no necesita un derroche de fluidez y un alarde de descripción, pero su tarea es más delicada, porque permite discutir con él situaciones del juego y conceptos.

Jerez entendió rápidamente el valor y la trascendencia de la seriedad profesional, algo que el público amante de la veracidad, aprecia profundamente. Y alrededor de esa seriedad, colocó la cuota necesaria de amenidad, más allá de su “No, no, no, no” que lo ha identificado, acompañada del caudal de conocimientos sobre el más difícil de los deportes, que le proporciona el respeto por siempre deseado de quienes trabajan en conexión con una audiencia cada vez más exigente. Ha logrado Jerez con su habilidad que salta a la vista, cultivar eficazmente esa combinación de factores esenciales, haciéndola funcionar mejor que la de Tinky y Everts con aquellos Cachorros o la de Jeter y Canó con los recientes Yanquis. Llega Jerez a Nicaragua, rumbo a su cumpleaños 50, como un viejo conocido. Estamos familiarizados con él y las huellas que está dejando. Seguramente va a disfrutar de una agradable estadía en un país que ama el beisbol, aunque en estos tiempos, no llene las tribunas de los estadios.